¿Por qué las mamás estamos tan cansadas?

El lugar común de las mamás es aquel en el que nos desahogamos de lo cansado que es estar con los niños. Si tienen meses y no duermen, sí cumplió un año y empezó a gatear y luego caminar, que si ya entró a la guardería o Kinder y se enferma a cada rato, que si tiene torneo de whatever o ya empezó a ir a fiestas y le caché unos cigarros, vivimos agotadas porque además somos súper mujeres que vamos al gym, tenemos un negocio o trabajamos también fuera de casa, tenemos pareja, frecuentamos amigas y estamos en la junta escolar.
Ser multitasking hace que nuestra energía este dispersa y eso nos cansa mucho; vivimos pensando en mil cosas al mismo tiempo por eso estamos estresadas y agotadas.
Para remediar esto recomiendan el “Mindfulness” que John Kabat-Zinn profesor emérito de medicina y creador de la clínica de reducción del estrés en Estados Unidos define como: “La conciencia que surge de poner atención al momento presente, sin juzgar y con el corazón abierto”.
El mindfulness es tener los sentidos en el momento presente, en estado de tranquilidad y al experimentar cualquier situación.
Cuántas veces decimos: “Quiero ser una mamá presente” y si ahí estamos físicamente pero realmente estamos en modo avión; checando nuestros correos, viendo el celular, revisando los mensajes y no prestamos atención a nuestros hijos.
Mi hija ha llegado a decirle al celular: “Te odio porque te robas a mi mamá”, a veces cuando quiere decirme algo, toma con sus manos mi cara y la voltea hacia ella para que la mire a los ojos.
El mindfulness me ha enseñado a desconectarme de la tecnología para encender la relación con mis hijos; lo llamó momfulness.
Estar completamente atenta del momento que comparto con ellos, apago el celular y observo a mis hijos, escucho lo que me dicen, trato de tomarlos de las manos o abrazarlos, me acerco a oler su cabello y si estamos comiendo mastico más despacio. Los 5 sentidos los involucro para hacer una experiencia más rica.
Si ya sé que a veces no se puede pero trato de que por lo menos una vez al día pueda conectar de esta forma.
Les recomiendo:
Si pueden hacer respiraciones profundas para bajar el nivel de estrés, excitación antes de practicar el mindfulness.
Ver a sus hijos directamente a los ojos cuando les hablen.
Agacharse a su nivel para estar a la misma altura.
Abrazar, tocar, estrechar las manos, conectar físicamente con ellos. Este mundo digital está haciendo cada vez más difícil la conexión física.
Creo que es obvio el que les recomiende apagar el celular, cerrar la computadora y apartar la pantalla de cualquier dispositivo.
Lo más importante es que los niños se sientan vistos y que tu lenguaje corporal les diga: “Aquí estoy”.
Está plenamente comprobado que si tienes tu energía/atención enfocada en una sola cosa, haces más y te cansas menos.
Recuerda que los peques tienen un Bluetooth con la mamá, con quienes se conectan y experimentan las mismas emociones; si estás enojada, los niños lo perciben y muestran ansiedad.
Si nosotras experimentamos estados de calma y quietud también se los transmitimos.
Y si tienes que estar enfocada en otra cosa, díselo a tu hijo, no sientas culpa, hazlo y después conecta con él. Es mejor hablarlo que intentar hacer dos cosas al mismo tiempo.
Así que ya saben cierren los ojos, respiren hondo tres veces, alejen todo distractor y comiencen a emplear sus sentidos en el presente con sus hijos; véanlos, tóquenlos, escúchenlos y disfrútenlos sin juzgar.

Irene García
Irene García

Irene García, es @mommychic1, mamá bloguera desde hace más de 4 años, sobre temas de maternidad, crianza y estilo de vida. También forma parte del #StreamTeam de Netflix Latinoamérica y de bbmundo.

2 Comentarios
  1. Así fue como fuimos educados. Mi mamá trabajó siempre, y le daba tiempo de estudiar y de atendernos. Nunca me sentí abandonada. Creo Irene, que tienes razón, pero también debemos pensar en que las nuevas generaciones están muy mal acostumbrada. Se creen el centro del universo y no lo son. Si nosotras debemos centrar la atención en ellos, también es necesario que ellos la centren en nosotras. Recuerden que hay una generación que siente que se trae a Dios de las orejas, no hagamos lo mismo con la siguiente. Acostumbrémoslos a ser recíprocos.

  2. Te entiendo perfecto, no hay nada más que defienda que los momentos para mí. En este post me enfoqué a la maternidad a disfrutar los muchos o pocos momentos que estemos con los niños. Pero el mindfulness se puede aplicar a la pareja, a una salida con amigas, a disfrutar tus momentos a solas o hasta el trabajo. Es estar presente en todo lo qué haces. Enfocarte y darle la importancia a lo que realmente la tiene.
    Gracias por leer y escribir!!!

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