La vida cambia en un segundo

Europa

¿Cambiar de país? Es lo último que yo quería en esa etapa de mi vida. Al salir de la prepa lo que deseaba fervientemente era entrar inmediatamente a la universidad, porque como siempre fui una mala estudiante ya había tronado un año y no quería perder más tiempo.

Pues bien, mi sueño dorado era entrar a la Ibero, quesque porque era la mejor en lo que yo quería: la fabulosa carrera de Comunicación… (#PaPendejaNoSeEstudia). Se rumoraba que estaba difícil porque sólo aceptaban un número determinado y había que quedar en la famosa lista. Yo sólo quería hacer ese examen, pero mi papá, siempre muy inteligente, me dijo: “Haz en otra universidad sólo por si no entras a la Ibero”. Y yo: “¡Es que yo quiero entrar ahí, no quiero otra!” #EnMiMente.

Me convenció (más bien me obligó) e hice exámenes de admisión en la Ibero y en la UIC. Primero me dieron el resultado de la UIC que, se supone, tenía que ser positivo, pero ¿qué creen? no, no fue positivo y ese fue mi primer drama: ¿y ahora qué iba a hacer si en el plan B no me habían aceptado? Pero mi papá, muy inteligentemente otra vez, me dijo: “Vamos a esperar a ver qué pasa con la Ibero”.

Esperamos a la Ibero y obviamente no quedé en la famosa lista de los afortunados, ahora sí se abría un negrísimo panorama en el que, de plano, no sabía qué iba a hacer. Ya en todas las universidades habían hecho los exámenes y no había manera de pedir admisión, y tampoco me iba a aventar a entrar a la Academia Raúl Vale o de auxiliar de educadora de niños, no era para tanto.

Quedarme sin estudiar no era opción, pero en ese momento no iba a poder. Ya mi prima me había invitado a que nos fuéramos a Europa y yo no quería para no perder tiempo, pero ahora lo estaba considerando.

Después del drama, mi papá me invitó a comer para hablar muy seriamente de lo que había pasado. De entrada, me apoyaba, pero yo también sentía que me iba a castigar porque no se había logrado el objetivo de entrar a la universidad. Cuando me preguntó: “¿Y ahora qué vas a hacer de tu vida?” logré vencer el miedo y le contesté: “Pues me quiero ir a Europa a viajar, estudiar y quedarme varios meses”. Pensé que me iba a regañar, pero ¡oh sorpresa! que me respondió: “Está bien, yo te pago el boleto de avión y te vas con el dinero que has ahorrado”.

Así es como dije: “¡Ahora sí, a cambiar de país!” Y la verdad, fue un viaje increíble que me dio muchas experiencias y me hizo madurar, hacerme responsable y aprender a resolver los problemas de la vida.

Mariana García Olsina
Mariana García Olsina

Soy comunicóloga y mi amante es el cine. Ante todo soy escéptica por naturaleza. Soy curiosa, realista y racional (critico todo), la disciplina es el faquir que llevo dentro. Soy tranquila y paciente (nunca pierdo mi centro). Me adapto fácil a las situaciones y soy pragmática. Soy irónica y a veces rayo en el sarcasmo, lo que más me gusta es reírme de mi misma. Creo en la amistad con honestidad y reglas claras. Lo que más me gusta en la vida es viajar.

2 Comentarios
  1. Mariana, no sabía nada de esto. Que bueno que viajaste y maduraste! Yo te veo positiva y tierna y linda como siempre. Con una gran sonrisa siempre. Espero enterarme más de tu diario? Un beso enorme y sigue siendo lo que eres gentil, tierna, bella, dulce . Yo te recuerdo con mucho cariño.

  2. Hola Amaya, muchas gracias por tus palabras, yo también te recuerdo con mucho cariño, Gracias por leer y comentar y espero que me sigas leyendo, un beso!

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