Te respeto porque te cuido

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En uno de mis cursos aprendí algo que me costó mucho trabajo entender; ahí les va: “Evita hacer lo que sea que a otros sea difícil de experimentar. Permite que otros experimenten lo que sea”.
Ehhhhh??????
Si igual me quedé con cara de what!!!
Hablando con mi supervisora me llevó de la mano a escarbar en esto para entenderlo mejor.
Que tus acciones no causen  daño a otros y permite que los demás hagan lo que quieran y lo resuelvan por ellos mismos.
Ok eso estaba más sencillo.
El respeto al corazón del otro significa cuidar mis acciones para no dañarlo, ponerme en sus zapatos y preguntarme antes de cometer un acto si eso ayudará o dañará al otro. Tan claro como “¿Si me robo el lápiz, marido u coche del prójimo(a) le haré un daño?” Obviooooo!!! Parece tan sencillo pero en la vida cotidiana vamos como toro en cristalería sin el menor tacto o consideración por los demás, como diría mi mamá: “Voy derecho y no me quito”.
La segunda parte es dejar que los otros experimenten lo que tengan que vivir. Esto me pegó más porque soy mamá y quisiera que los dos seres que tengo a mi cargo vivieran en una burbuja rosa y no tuvieran ningún dolor en la vida, pero ¿qué creen? Que la vida no es rosa, ni se puede alfombrar.
Yo debatí con mi guía, peleaba mi derecho a hacerles y resolverles a ellos, mis hijos, pues si para eso tienen madre, insistía, y yo puedo echarles la mano siempre y ayudarlos.
Claro ahí estamos cuando son indefensos, no pueden hablar, no pueden caminar, hay que cambiarles el pañal, pero ya que crecen y se valen por ellos mismos. El cuidarlos es darles las herramientas para que ellos resuelvan por sí mismos.
Suspiré y le di la razón a mi maestra, respetar al otro es confiar en que es un ser independiente, que es capaz de hablar por él mismo y defenderse, que tiene auto-determinismo para decidir lo mejor para él y también respetar esto (aunque no nos parezca la carrera que estudiará, la mujer con la que se casará y hasta la educación que a sus hijos le dará) y reconocer que no somos indispensables.
Así que a educar en respeto y valores; cuidar mis acciones para no crear experiencias dolorosas en otros y saber estar al lado de los hijos, amigos, familiares y extraños sin ser metiches e imprudentes con respecto a su forma de pensar o actuar.
En resumen la regla de oro para vivir en paz y ser felices es: “No hagas a otros lo que no te gustaría que te hicieran”.

Irene García
Irene García

Irene García, es @mommychic1, mamá bloguera desde hace más de 4 años, sobre temas de maternidad, crianza y estilo de vida. También forma parte del #StreamTeam de Netflix Latinoamérica y de bbmundo.

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