Posteo luego existo

 

shttefan-282769El mundo digital es un intrincado de emociones, pasiones, opiniones e inclinaciones a flor de bits. En él se dicta mucho de la agenda pública y se establecen temas de conversación y caminos de acción como por ejemplo lo pudimos apreciar el pasado #19S. Volviendo a esos días recuerdo que desde que todo empezó no pude separarme de mi celular y redes sociales durante mucho tiempo, estaba pegada a ellos buscando información, verificando datos, contactando gente, viendo todo lo que pudiera hacer para ayudar, conectar y avanzar. Luego en la noche seguía y seguía buscando noticias y obsesionada con saber, saber de verdad cómo estaban todos, cómo estaba la ciudad, los edificios, viendo si por fin aparecía el gobierno a ayudar, sintiendo a los demás. Pero esa era una situación de emergencia en la que se estableció esa lógica porque era la mejor forma de organizarnos, el día a día es otra cosa.

Vivir o postear, el tema de esta semana en Diarios es tan pertinente porque plantea algo que observo a diario. Todos los que tenemos redes sociales estamos ahí porque nos gusta comunicarnos con los otros, compartir parte de nuestra vida y ver la de los demás. Mucho se ha criticado si estos medios distancian a las personas y frivolizan las relaciones o son más un aparador que proyecta una vida inexistente de puros logros y felicidad, una fotografía de una sociedad falsa llena solo de cosas buenas. Yo creo que todo depende de dos cosas, el tipo de personas que somos y el uso que damos a esto, la culpa no la tienen las redes sociales como tal sino la sociedad que hemos construido y que se manifiesta a través de ellas. A mí en todo caso como observadora del ser humano que soy me parecen un laboratorio fascinante, pero debo reconocer que en esta observación me doy cuenta perfecto de los brotes virulentos que muestran el tremendo odio que se gesta entre personas o del terrible ego de gente muy insegura que únicamente quiere que le estén leyendo todas sus nimiedades y sus estados de ánimo sin aportación alguna. A veces estos medios se usan como un excusado gigante donde la gente arroja todos sus  despojos sin tomar en cuenta que hay una comunidad leyendo y que eso no beneficia en  nada a la construcción de un buen humor social; algo por lo que tanto peleamos y abogamos y que hace tanta falta en el mundo. Y es que no se trata de esconder quién eres o de callar tus emociones, se trata de tomar en cuenta el medio, el mensaje y lo que aportas con eso. Como comunicóloga sí estoy a favor de la reflexión respecto a lo que vamos a subir o comentar, eso no es deshonestidad respecto a quiénes somos, es selectividad por el bien común, pensar si lo que voy a poner va a construir en algo o no a los demás o si solo lo pongo para generar algo alrededor de mi  persona y jalar reacciones y atención sobre mí. Esto no quiere decir que de vez en cuando uno comparta situaciones personales – eso hacen las comunidades desde tiempos inmemoriales, actos públicos donde se apapachan, bailan, se sanan, etc. – pero neta que hay muchas personas por ahí que abusan o que en lugar de vivir su realidad y mejorarla solo se desviven por postear. Es un poco como los turistas que van al Louvre y se están tome y tome fotos con las piezas famosas del museo, no aprecian la obra, o la arquitectura del museo, hacen todo para llegar al lugar a tomar la foto.  Es hermoso ver los logros de las personas y lo que alcanzan en la vida, estoy completamente a favor de eso, lo que siento que es un exceso es cuando esto es cada hora, todos los días. Todo mundo queremos vivir una vida maravillosa pero ¿no es justamente porque la estamos viviendo o intentando vivir que no nos preocupamos por postearla?, digo…

Por otra parte yo sí aplaudo que se compartan puras cosas  buenas, verán el mundo está lleno de sordidez y terribles acciones, en las mismas redes hay tanto hater, envidioso, celos, odioso respecto a lo que los demás hacen y dicen, o gente que vive del drama y de tirarse al piso… neta que es terrible y está ahí a la vista de todos, en los comentarios, en lo que le contestan a los demás, en los opinólogos que salen de todos lados para criticar y señalar las buenas iniciativas de otras personas, o de la gente que usa a los  demás  y sus  causas  para pararse el cuello sin aportar nada en realidad, activistas oportunistas que solo quieren que les avienten confetti.

Por eso compartir lo bueno suma y ayuda a un mejor humor social. Compartir la felicidad y contagiarla es una forma de aportar a una comunidad más sana siempre y cuando sea legítima y real y no pre fabricada para el face. Odio en el mundo siempre va a haber y gente que no tenga oficio ni beneficio más que el de señalar al otro también. Así que alégrense por los demás, por  sus risas, sus  viajes, sus  proyectos, emociónense por la gente que construye y que está en lo mismo que nosotros, no  hay competencia, el sol sale para todos; que el mundo gire y que los buenos deseos se hagan realidad, se vivan, se disfruten y se alcancen para que después podamos compartir un poco de eso con el resto del mundo que buena falta hace la gente genuina, original y radiante.

 

Aline Ross
Aline Ross

Soy comunicóloga, estratega experta en opinión pública y problemáticas sociales, actriz y fundadora de @lanave_teatro. Investigadora apasionada del ser humano, mexicana con alma irlandesa y vasca, espíritu del norte. Amo cantar, leer, actuar y el silencio. Observo todo el tiempo a la gente, colecciono personajes que encuentro en las calles y en diferentes lugares, amo la lluvia, el frío y las seis de la tarde. Las letras me llenan el alma todo el tiempo; son como un fuego intenso que habita en mí, estas ideas que me dicen: “¡escribe!” y entonces todo brota como un incendio. Prefiero el teatro al cine, el arte contemporáneo al clásico, las grandes ciudades a los mares. Soy de las que ha soñado y trabaja arduamente por un mundo justo abierto e incluyente donde amar sea válido para todas las personas.

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