Altar a los sueños difuntos

Viendo Coco y tantos de sus mensajes sobre la familia, el recordar, el luchar por tu sueño y como dice el personaje de Coco: Ernesto De la Cruz: “Vive el Momento” me puse a fantasear en poner este Día de muertos un altar a los sueños difuntos; ahí pondría aquellos objetivos que se quedaron en el camino, en las metas que no se lograron cruzar.
Cuando era chiquita quería ser escritora cuando leí “Corazón, diario de un niño” y “El diario de Ana Frank” yo también quería poner el papel mis reflexiones y sentimientos. Toda la primaria soñé con ser bailarina de ballet pero mis huesos y músculos no eran tan flexibles para seguir en el camino profesional. Hay que aceptar que uno puede tener una gran pasión pero debe tener la habilidad para eso que nos gusta.
Después quise ser corresponsal de guerra me encantaba imaginar que estaba en el medio del chisme, si desde donde se vivía la acción. Ser la primera en llegar a tomar la nota; por eso entré a estudiar comunicación, en la universidad las relaciones públicas me robaron el corazón.
Después de graduarme entré a un trabajo de RP pero por broncas internas y por presiones de una amiga entré a un multinivel y me vendieron el sueño de ser diamante, platino, uber wow, pero eso también se fue a la fregada porque no me gustan las ventas ni sé cobrar.
Después cumplí otro sueño casarme, aunque no necesito repetirles cómo terminó eso.
Hay algo que nunca soñé; ser mamá y de repente llegó un precioso bebé risueño que nombramos Max, fue difícil para mí el inicio de la maternidad.
5 años después llegó Valeria quien fue más demandante pero está maternidad fue más relajada. Aprendí a vivir un día a la vez la maternidad cual AA y a disfrutar cada momento porque vi que se iba el tiempo muy rápido.
El sueño de tener una familia “normal” también quedó en el ayer pero descubrí que ahora mi familia es más grande; tengo a mi mamá y a mi hermano que para mis hijos son una gran roca y tengo muchas amigas que se han convertido en mis hermanas, otro sueño que tenía de chiquita.
Esos sueños frustrados no son más que bendiciones disfrazadas.
Ahora los sueños perdidos entiendo que se han transformado en realidades mucho mejores; al final si he cumplido uno de mis sueños que es escribir y estoy feliz y muy agradecida por ello.
Nunca soñé tener hijos y ahora todos mis sueños los incluyen a ellos.
Este altar de sueños muertos es un recordatorio de que a veces los mejores momentos vienen de cosas que ni siquiera imaginamos o de circunstancias a las que les tenemos mucho miedo.
Siempre, siempre, siempre lo mejor está por venir.

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Irene García
Irene García

Irene García, es @mommychic1, mamá bloguera desde hace más de 4 años, sobre temas de maternidad, crianza y estilo de vida. También forma parte del #StreamTeam de Netflix Latinoamérica y de bbmundo.

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