La paciencia, un trabajo duro

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Ya lo dice un proverbio persa: “La paciencia es un árbol de raíz muy amarga pero de frutos muy dulces”; y sí, creo que es una cualidad que pocos valoran y pocos poseen. Es la capacidad de soportar algo sin alterarse e idealmente sin que le afecte como persona, es decir, como dicen por ahí: “Que todo se te resbale”.

Yo vengo de una familia que es impaciente desde la prehistoria, así que por consecuencia yo crecí en un ambiente igual; todo tiene que ser inmediato, no ahorita, sino ahorititita.

Tuve que aprender a tener paciencia con los golpes de la vida, mi doctorado lo conseguí en uno de mis trabajos. Primero, porque era un empleo donde teníamos que estar hooooras en la oficina, no movernos hasta que el jefe tuviera hambre, le diera sueño o decidiera que ya era la hora de la salida, a las 10 de la noche como mínimo; hacíamos demasiadas de las llamadas “horas nalga” (ojo, no quiere decir que no tuviéramos muchísimo trabajo, pero con esos horarios sí había tiempos muertos).

Al Jefe Mayor se le ocurrían las cosas más insólitas e increíbles, sin ponerse a pensar si eran viables o no, pero todos ahí éramos como un ejército que jamás protestaba y hacíamos esas cosas extraordinarias, moviendo cielo, mar y tierra o lo que se nos ocurriera. Muchos de los trabajos que hacíamos, después no se usaban o se le olvidaban o lo que fuera, pero de repente un día decía: “¿Y dónde está lo que te pedí?”, así que había que tener algo hecho, lo que fuera, pero entregarlo.

Otro de los estilos de este jefe era que nada se hacía sin su consentimiento y autorización, así que muchas veces cosas que eran urgentes tenían que esperar a su aprobación. Claro que los que poníamos nuestra cara de idiota con las demás áreas éramos todos nosotros, tratando de explicar por qué la tardanza si era algo urgente.

Todos estos hechos hacían que el ambiente en la oficina fuera muy tenso y pesado, así que también con eso había que lidiar; la paciencia la tuve que sacar muy del fondo de mi ser para sobrevivir, cuando ya quería tirar la toalla siempre me decía: “Calma, respira, cuenta hasta 10, mañana será otro día, todo pasa, nada es eterno”, me empezó a funcionar y con el tiempo fui ganando esa paciencia que ahora me sirve mucho en la vida.

A pesar de lo difícil que fue esa etapa de mi vida, estoy agradecida de que aprendí mucho en todos los aspectos. Lo que más valoro es la paciencia, yo ahora puedo esperar horas y horas, días y días, meses y meses, pero tengo la certeza de que todo llega cuando tiene que llegar.

Mariana García Olsina
Mariana García Olsina

Soy comunicóloga y mi amante es el cine. Ante todo soy escéptica por naturaleza. Soy curiosa, realista y racional (critico todo), la disciplina es el faquir que llevo dentro. Soy tranquila y paciente (nunca pierdo mi centro). Me adapto fácil a las situaciones y soy pragmática. Soy irónica y a veces rayo en el sarcasmo, lo que más me gusta es reírme de mi misma. Creo en la amistad con honestidad y reglas claras. Lo que más me gusta en la vida es viajar.

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