El mejor trabajo de mi vida

home-office-336378_1920Hace casi tres años que empecé a compartir mi maternidad en un blog, ha sido una experiencia maravillosa  que me ha traído un sinfín de satisfacciones y retos. Cuando decidí escribir en un muro público no imagine todo lo que estaba por venir; sabores, sin sabores, amigas, competencia, enemigas, comunidad, trolls, criticas, porras y mucho trabajo. Lo que empezó siendo un hobby término siendo mí día a día hasta convertirse en un trabajo en forma. Aunque no salgo por las mañanas a una oficina, tengo el compromiso e incluso la responsabilidad de compartir algo con mi comunidad.

Todas mis mañanas y antes de que llegue mi hija a casa, me siento frente a la computadora para planear la semana en el blog. Hasta hace un año me di cuenta que esto podía ser una forma de obtener un ingreso;  con el crecimiento de la página llegaron los anunciantes y las invitaciones a colaborar con algunas  marcas. No es un secreto que se hace publicidad en algunas fanpages.

El trabajo que hay detrás de un blog y su página en Facebook requiere de mucha constancia, tiempo y entrega, dedicamos gran parte del día en contestar dudas en comentarios,  inbox y mails; creamos material y textos para compartir; abrimos nuestro corazón e intimidad con nuestra comunidad, aunque no toda nuestra vida es pública, la mayor parte de nuestras seguidoras saben cómo pensamos, cómo sentimos y cómo vivimos nuestro día.

Compartimos sin ningún interés en particular, más que el de hacer una tribu de mujeres que se identifican con nuestra forma de pensar. Lo hacemos para ellas gratis, con amor y sin condiciones. Todo  en algún momento rinde frutos para quién está detrás de una página. Hacer colaboraciones con marcas nos permite seguir trabajando en esto  que tanto nos gusta, es una forma de trabajar sin salir de casa, cuidar a nuestros hijos y activar nuestra economía ¿Tiene algo de malo?

Hace varios días recibí una serie de comentarios negativos por haber publicado publicidad en mi espacio, entiendo que no todos consumimos los mismo productos, que algunos no nos gusten pero siempre hay alguien que sí los consume. Hay mucha diversidad, justo eso pensamos y respetamos. Cuando alguien sigue una página se olvida por completo que detrás de esas letras hay alguien que siente, piensa, se enoja, llora y ríe y resulta muy fácil atacar desde el anonimato, son los riesgos y los hemos asumido pero se ha vuelto muy complicado darle gusto a la gente, ¡Nada nos parece! Me incluyo como seguidora de otras páginas.

Existe una comunidad muy grande de blogueras, cada día conozco una página nueva, no se diga en tema de maternidad. Dentro de este gran número existen algunas que hacemos contenido original, respetamos el ajeno, invertimos tiempo, dinero y esfuerzo para dar un pedacito de nosotras y compartir. A cambio de esa ardua labor tenemos el derecho de usar nuestro espacio para favorecer a nuestra familia y economía. Por esta razón, a ti que me lees, te pido que no juzgues nuestro trabajo, nuestras opiniones, incluso nuestros estilos de vida porque se necesita de algunas habilidades para hacer esto y sobre todo de valor para abrir tu corazón a miles de desconocidos.

Soy bloguera y todos los días entrego un poquito de mi en la pantalla de alguien más, ese es mi trabajo, el que disfruto y el mejor que he tenido en toda mi vida laboral; no hay nada mejor que compartir con los demás.

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