Taxis sin permiso

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Nunca he usado Uber, Cabify o cualquier aplicación parecida porque siempre he pensado que no están de manera legal, yo sé que son legales como un medio de transporte pero no como los taxis que circulan y es por eso es una competencia desleal.

Ahora con lo de Mara Castilla, y muchos otros casos anteriores que a lo mejor no han acabado así, el tiempo me ha dado la razón, por lo que es menos probable que los use y también les recomiendo no usarlos. Este caso nos comprueba que los controles y requisitos para ser chofer de cualquiera de estas aplicaciones son muy fáciles de “cumplir”. Solo hacen “pruebas” en línea y es sencillo engañar al sistema porque no lo están haciendo en persona, pueden falsificar documentos y nadie los revisa a fondo.

Para los que no están familiarizados, los taxistas deben hacer varios trámites para tener su taxi funcionando. Primero necesitan un tarjetón/licencia tipo B para operador de taxi, y para que se las den, deben entregar un montón de papeles al Gobierno de la Ciudad de México, entre otros un certificado de estudios, acreditación de evaluación médica integral, acreditación del curso de capacitación y acreditación de la evaluación teórica práctica (todas estas acreditaciones se las da un asociación civil que existe específicamente para eso). Todo esto es la primera vez porque después hay que renovarlo cuando se pierde la vigencia, y hay que pagar por dos años o por tres una cantidad considerable; también tienen que conseguir la concesión, que es otro trámite y otro pago.

Se ha dicho que en los taxis se oyen historias muy tétricas, terroríficas y de miedo, pero ahora donde se oyen más es en los servicios de estas aplicaciones, y resulta que nadie se hace responsable, porque las plataformas, en realidad, solo facilitan el intercambio entre 2 personas, que al final de cuentas resulta un trato entre particulares, sin ningún respaldo de por medio. Para los taxistas normales por lo menos sabes que existe la base de datos sólida de cada taxista que circula por la Ciudad de México.

Yo no estoy de acuerdo en fomentar servicios que no están regulados por la ley, y por eso no los uso hasta que hagan todo lo que tengan que hacer, lo que piden nuestras leyes vigentes (nos guste o no) y las instituciones para fungir como taxi. Creo que cada quien desde nuestra trinchera debemos hacer los que nos toca, que en este caso es usar servicios que estén debidamente regulados y que cumplan los requisitos que deben de cumplir. Es por eso que en varios países de primer mundo las aplicaciones están prohibidas y se consideran ilegales.

Para que no vuelva a pasar nada como lo de Mara, todos debemos de contribuir a que este tipo de prácticas no sigan existiendo y lo mejor es no usarlas hasta que cumplan las regulaciones que pide la ley #NiunaMás #VivasNosQueremos.

 

Mariana García Olsina
Mariana García Olsina

Soy comunicóloga y mi amante es el cine. Ante todo soy escéptica por naturaleza. Soy curiosa, realista y racional (critico todo), la disciplina es el faquir que llevo dentro. Soy tranquila y paciente (nunca pierdo mi centro). Me adapto fácil a las situaciones y soy pragmática. Soy irónica y a veces rayo en el sarcasmo, lo que más me gusta es reírme de mi misma. Creo en la amistad con honestidad y reglas claras. Lo que más me gusta en la vida es viajar.

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