Un taxi a domicilio

taxi-238478_1920Es impensable salir a la calle de madrugada, tomar un taxi con la certeza de llegar a tu casa, vestir como  nos de la gana sin provocar la lujuria de un demente, salir a divertirte con tus amigas, beber unas copas, reír fuerte, tener el cabello largo, usar un escote, llevar los labios rojo carmín, caminar por la calle, pestañear, guiñar un ojo sin que se mal interprete, sonreír a un desconocido, usar mini falda, hablar alto, usar tacones, respirar, VIVIR en un México dónde nos están matando.

Hace unos días Mara decidió pedir un taxi, no salió a la calle a buscarlo como antes se hacía, desde su teléfono y por medio de una aplicación pidió el servicio; llego a la puerta de donde había pasado un rato de diversión con sus amigas. Mara no llego a su casa, no durmió en su cama, no le dio las buenas noches a sus papás, no se levantó al otro día para seguir con su vida. Alguien decidió arrebatársela, decidió que sería su último día.

Un chofer de Cabify la condujo a un motel de paso, abusó sexualmente de ella y dicen las pruebas periciales; que murió ahí, esa noche, estrangulada. No imagino el terror que vivió, no puedo ni si quiera pensar en lo mucho que sufrió, en lo que atravesaba por su mente en ese momento.

Nos han dejado sin opciones, vivimos con miedo; antes era un riesgo salir a la calle y estirar la mano para hacer la parada, no sabias con quien te ibas a topar. Llegaron las aplicaciones y mucho se habló de sus filtros de seguridad, al menos ya sabias quién te llevaría a tu destino, nos sentimos seguras por un momento, sentíamos esa pequeña libertad a medias de salir por la noche y hacerlo seguras. El encanto se acabo, volvió el miedo y la incertidumbre de usar un taxi, si es que algún día se fue o solo a medias.

Hoy Mara nos recuerda lo vulnerables que somos, que nos están matando, que no somos libres, que por mucho tiempo viviremos con miedo porque nadie hace nada, nos asesinan y nuestros gobernantes no son capaces de garantizar nuestra seguridad.

Estos días fue Mara, ¿Quién sigue? ¿Cuántas más tienen que morir?

Temo por mi hija, hermanas, madre, amigas, por mi y todas las mujeres de este país. ¡Ya basta por favor! ¡Ni una menos!

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