Ellos se llamaban Irma, José y Katia

Chiapas_earthquake

Palacio municipal de Juchitán de Zaragoza derrumbado por el terremoto

Foto: Presidencia de la República Mexicana

De niña creía que el hombre podía controlar todo, que ya estábamos muy avanzados en todos los aspectos para poder pronosticar certeramente, prevenir y determinar qué nos podía llegar a pasar y evitarlo; bueno, #EnMiMente eso pensaba.

Cuando fue el terremoto de 1985 en la Ciudad de México, yo tenía 16 años y vi delante de mí una de las peores tragedias que habían ocurrido en México, no lo podía creer, ¿no que el hombre ya estaba muy adelantado? ¿No que éramos la única especie inteligente del planeta? ¿Cómo no pudimos prever un terremoto y evitar tantas muertes?

En ese momento pensé que el hombre no puede tener todo bajo control y menos los fenómenos naturales, que son hechos en los que la naturaleza se manifiesta viva, surgen esporádicamente y a veces producen desastres.

Después vino el huracán Gilberto en 1988 que destrozó Cancún, una de las playas más bonitas de México y de las que más turismo tenía; fue tan dañino, que esa ciudad tardó años en recuperarse, los hoteles se quedaron sin playa, el turismo bajó mucho y afectó la economía del estado.

Algo que nos tomó a todos por sorpresa fue el tsunami en Indonesia, en 2004, además fue el mero 25 de diciembre, en plena Navidad, no podíamos creer lo que veíamos en las imágenes. ¿Cómo una ola del tamaño del mundo y a toda velocidad salía del mar y se llevaba, literal, todo a su paso? Devastó desde la playa, pasando por los hoteles, hasta las calles de la ciudad que estaban todas llenas de agua, coches flotando, y muchas personas que eran arrastradas por la enorme fuerza del mar.

Lo peor de todo es que el tsunami sí tomó por sorpresa a los científicos del mundo porque no se había presentado un fenómeno así desde hacía muchísimo tiempo; no pudo preverse y mucho menos evitar la catástrofe que resultó.

Cuando los fenómenos naturales nos rebasan y se convierten en desastres, nos damos cuenta de que no podemos controlar la naturaleza, que muchas veces por más que pronostiquemos, preveamos y tratemos de evitar tragedias, son inevitables.

Y hoy más que nunca pienso que la naturaleza es de cuidado, cuando supimos que ahí venían Irma, José y Katia, y no, no son los reyes magos ni la virgen y el mesías, son los 3 huracanes que acaban de pasar y destruyeron el caribe, las Bahamas y Cuba, terminando en el país más poderoso del mundo representado en Miami, no creíamos que Brickell, el distrito financiero de esa ciudad, Miami Beach y el Downtown estaban inundados y todavía no llegaba lo más peligroso, el ojo del huracán Irma.

Pero antes y hablando de México, cuando ya sabíamos que Irma venía, no teníamos idea de que un terremoto azotaría al país. Estábamos todos por dormirnos el viernes casi a media noche y empezamos a sentir una sacudida ejemplar, peor que la de 1985, aunque no fue trepidatorio sino oscilatorio, fue de 8.4 grados en la escala de Richter, no hubo destrozos en la ciudad de México, pero en Chiapas, Oaxaca y Tabasco hubo 90 muertos, como siempre, a los más pobres es a los que peor les va.

Yo creo que al hombre le falta mucho para tener todo el control que cree tener y que, en realidad, cada vez va perdiendo más.

Mariana García Olsina
Mariana García Olsina

Soy comunicóloga y mi amante es el cine. Ante todo soy escéptica por naturaleza. Soy curiosa, realista y racional (critico todo), la disciplina es el faquir que llevo dentro. Soy tranquila y paciente (nunca pierdo mi centro). Me adapto fácil a las situaciones y soy pragmática. Soy irónica y a veces rayo en el sarcasmo, lo que más me gusta es reírme de mi misma. Creo en la amistad con honestidad y reglas claras. Lo que más me gusta en la vida es viajar.

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