Consulta abierta

Disfruto escribir en Diarios en tacones, lo he convertido en un diario personal. A veces se me olvida que no solo mi madre me lee y doy rienda suelta a mis confesiones. Me gusta porque aquí abro mi corazón, me expongo sin temor a los haters, digo lo que pienso, me enojo y… no, todavía no lloro, seguro llegará el día.

Hoy te quiero contar de “A”, es mi terapeuta; hay días que me cae bien y otros días que salgo odiándola,  dicen que eso significa que vas por buen camino con la terapia. Con ella he descubierto cosas que no conocía de mí. ¿Te imaginas, no conocerte a fondo? A muchos nos pasa y nos damos cuenta hasta que llegamos a ese consultorio con olor a incienso, nos sentamos frente a un desconocido que trae un cuaderno en mano y anota cada detalle de tu vida; te presenta contigo misma y te da unas cachetadas de sinceridad y realismo.

heart-2356621_1920Hace unos días hablaba con “A”: le platicaba que estaba algo cansada de algunas personas y situaciones, de que parece que a veces doy más de lo que recibo, de siempre buscar ser amable, honesta, ayudar y dar una buena versión de mi, y a cambio recibir indiferencia, malas caras y distanciamientos. Le comentaba que algunos días me cuestiono si estoy haciendo algo mal. La respuesta de “A” fue muy clara, ella nunca se anda con medias tintas; deja de preocuparte por otros y preocúpate por ti. Sé más egoísta, es la única forma en la que aprenderás a amarte más y que te valga la mala leche de la gente.

Me tomó por sorpresa, pero caí en cuenta de algo; vivo queriendo darle gusto a los demás, en vez de a mí misma, guardo mi rabia para no herir, a veces reprimo lo que soy  y me convierto en una bomba de tiempo. ¿Por qué, en qué momento? ¿Te ha pasado o solo a mí? No culpo a mis padres, ya soy un adulto y la responsabilidad de mejorar es mia y la asumo. Después de esa sesión bastante confrontadora, entendí que la felicidad la encontraré en mí, no en los demás, que la gente dejará de hacerme enojar, cuando me enfoque en el auto-conocimiento.

Salí de ahí con una tarea, “A” anotó en un post it: Date permiso de ser una perra del mal. ¿What?  ¿Cómo? No me quedaba muy clara la tarea y  ella explicó; di lo que piensas, aprende a decir no, si algo no te hace sentir cómoda; dilo, ignora a la gente que percibas mal intencionada, aléjate de los que no aporten nada a tu vida, conócete, quiérete a ti misma; para querer a los demás debes empezar por ti y deja de darle importancia a lo que diga o haga la gente. ¡Uf! Se leía más fácil en el pedazo de papel.

Soy buena haciendo tareas y he intentado recordar todos los días, lo que dice ese post it rosa. Me he enfocado en mi objetivo y cuando caigo en la tentación de complacer o darle demasiada importancia a otros o a ciertas situaciones, me acuerdo de “A”, de lo que he gastado en terapia y de que la meta es sanar y repararme. He estado dando pasos firmes, pero aún me falta camino en esto del auto-conocimiento, dice A que soy bastante analítica y eso es ganancia, lo que no he le he dicho a ella, es que también soy muy necia (seguro ya lo noto, sin que se lo diga) y si mi objetivo es ser feliz, haré mi tarea y sacaré 10. Así es que, estoy en proceso de ser una perra del mal, feliz y plena. ¡Agárrense!

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