México lindo y herido

Hace tiempo que deje de ver las noticias, cuando apagaba la televisión e iba a la cama, me quedaba con un nudo en la garganta, y eso que solo nos muestran lo que quieren. Estando en las redes es imposible no enterarse de lo que sucede. Por más que he querido apartar mi atención de algunas notas amarillistas, muchas se viralizan e inevitablemente me alteran. Me duele ver cómo nuestro país se va al carajo, como se hunde, como nuestra sociedad se está degenerando. No generalizo, sigo creyendo que somos más los buenos pero confieso que vivo con miedo.

flag-2397121_1920Ayer leí una nota, este ha sido un sexenio del terror. No me gusta hablar de política y no lo haré, pero me aterra saber que en estos últimos años hubo un incremento del 70% en desapariciones de niños. Lamentablemente nuestro país está secuestrado por los criminales.  Vivo con temor de salir a la calle, de que me roben o arrebaten de la mano lo que más amo en este mundo, que alguien dañe nuestra vida o nos roben la paz. No es que sea paranoica pero en estos tiempos, nuestra tranquilidad se ha visto bastante afectada.

No he perdido la capacidad de asombro, me asusta ver adultos dañando a niños, robando su infancia para ser explotados sexualmente, que sean violentados por sus propios padres, me duele saber que hay pequeños que no comen a diario, que trabajan a su corta edad para contribuir a la economía del hogar, que no pueden estudiar o jugar en sus ratos libres, se me apachurra el corazón solo de pensar que algunos pequeños son tan vulnerables. Me sorprende la cantidad de niños que día a día desparecen como si fuera objetos que pierdes y puedes remplazar, que nuestro Gobierno no sea capaz de garantizar la seguridad de nuestros hijos.

¿Qué está pasando con nuestro país y con nuestra gente? Cuando pienso en mi hija, sé que es afortunada por las oportunidades que tenemos pero  veo el panorama y desearía que creciera en un país más seguro, no tener que explicarle que hay gente mala que puede dañarnos, quisiera que corriera por los parques y que lo hiciera segura de que regresara con mamá, no me gusta vivir en un estado constante de hipervigilancia.

Sueño con un México  justo, menos corrupto, pacífico y con oportunidades para todos. Un país donde los niños se desarrollen física y mentalmente de forma plena y segura. Sé que dejar de ver noticias no es la solución y  mucho menos cerrar los ojos a lo que pasa. Lo único que está en mis manos, es criar un ser humano empático, amoroso, y respetuoso; cuidarnos los unos a los otros, tomar precauciones y armarnos de valor para que no nos quiten también la libertad de circular por nuestras calles.

Siempre que llega septiembre, echo un ojo a nuestra realidad y a pesar de que me siento orgullosa de ser mexicana, también siento una rabia inmensa y pocas ganas de festejar mi soberanía. Amo mi país; sus colores, tradiciones, gastronomía y lugares, pero daría todo por viajar de punta a punta  sin temor y con la seguridad de que volveré a casa. Daría todo por tener en mis manos la solución a la violencia que vivimos, pero hoy; solo tengo dudas, miedo e indignación.

 

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