Políticamente Incorrecta

Me declaro culpable: no soy la madre Teresa de Calcuta, ni candidata al Nobel de La Paz. No puedo serlo, por más que he intentado no meterme en polémicas, terminó dando mi opinión o postura de algunos temas y eso me ha hecho ganar enemigos. Parece que uno debe pensar como todos para tener un millón de amigos, como diría la canción. No puedo quedarme callada, ¿Debería?

Reconozco que no siempre mi postura es la mejor y que soy algo obstinada, pero justo es eso: “mi opinión”. No pretendo que todos piensen como yo, mucho menos agredir a alguien con mis palabras pero definitivamente, si te sientes aludido o atacado por mis comentarios, no soy responsable. Soy responsable de lo que digo, no de lo que entiendes y lo qué haces con eso.

Es difícil darle gusto al mundo y cuidar cada una de tus palabras para que los más susceptibles, no se enojen. Lo intenté y no logré nada. En la época de lo “políticamente correcto”, decidí tirar la toalla; ser yo, con todo y sus bemoles, amar a quien lo merece, opinar y expresarme con fundamentos, ser auténtica, rodearme de personas que no me juzguen por mi forma de pensar o ser, alejarme de aquellas personas a las que no les agrado (por cierto, muchos son correspondidos) y lo más importante; preocuparme por los míos y los que en realidad me conocen. La vida es muy corta para tener que soportar en lugar de gozar, eso incluye gente y situaciones.

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Eso sí, es muy diferente que yo de mis opiniones a destruir con ellas, eso no va conmigo. Hay personas sombrías que van por la vida sin un rayito de luz y no les queda más remedio, que arrasar con quién se ponga en su camino; hacen todo por destruir con sus actos y palabras, carecen de humildad para reconocer que se equivocan y ante esas carencias reaccionan con agresividad, culpándote a ti de sus propios errores.

Definitivamente huyo de ese tipo de personalidades, mis convicciones no me permiten compartir ni un pedazo de mi vida. A mí me gusta la gente que aporta, que abraza sinceramente, no de forma sobrada y con un puñal en la mano. Disfruto de aquellas personas que construyen y que se muestran auténticas, sin falsas pretensiones, sin poses o envidias. Amo a la gente que me ama como soy, que reconoce mis virtudes y acepta los defectos que tengo, que aporta a mi vida, que edifica y crece conmigo; los que me enseñan cosas, los que me hacen ver mis errores y me hablan con la verdad, los que no te pondrían un pie y sí te darían la mano.

A este mundo venimos a construir; relaciones, sueños, proyectos, opiniones, etc. Aunque algunos vienen a destruir, hacer chismes, decir mentiras y señalarte. Mientras más lejos de ellos, mejor. Decido ser yo, con todo y lo que implica; me caigo bien, me río de mí misma y mis chistes, me gustar estar conmigo, si a ti no, la puerta es grande…la cierras después de salir y por favor, te llevas tu basura.

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