Libérate de los estereotipos de belleza

Antes de casarme y ser madre, era muy común que mientras esperaba mi turno en la caja del súper, hojeara un poco las revistas de moda, clavaba mi atención en algunos de sus contenidos e incluso las portadas y sus títulos me invitaban a comprarlas, de vez en cuando; “Luce espectacular este verano” “La dieta de Khloe Kardashian con la que perdió 20 kilos”. Me dejaba llevar por esos textos pretenciosos mientras me cuestionaba: ¿Cómo sobreviven a esas dietas?

La publicidad y el entorno nos obligan a creer que ser rubio, alto, delgado y con clase, es lo mejor y más aceptado por la sociedad. Después de leerlas y ser realista (¡No voy a sobrevivir a esa dieta!) las aventaba al cerro de revistas inútiles que tenía. Deje de comprarlas, ni me iba a ver como Kim, Khloe ni niguna de las Kardashian y tampoco iba a comprar la última colección de Christian Louboutin (es todo lo que ofrecen esas revistas “aspiracionales”)

No sé por qué se crearon los estereotipos, ni a quién se le ocurrió que las Kardashian o toda esa farándula deben ser referentes de otras mujeres. Lo que sí sé, es que se han ido perpetuando generación tras generación. La verdad es que ya llegue a esa edad, dónde no me interesa verme como de portada de revista, mucho menos si es para llenar las expectativas de otros y no las mías.

Existen miles de prejuicios que poco a poco se han normalizado y siendo honestos, a las mujeres nos armaron un ideal de perfección, que lo único que hace es frustrarnos; debemos ser delgadas, comer sano (con lo que me gustan los tacos), profesionistas exitosas, con las tetas en su lugar y ¡Uy aguas! si ya eres madre; ser la mamá perfecta. A nosotras nos dejaron el paquete más grande y peor aún, nos compramos la idea de que así debe ser.

Nos juzgamos unas a otras por los rollitos que brotan del pantalón, porque la casa no está impecable, porque esa bolsa y esos zapatos ya pasaron de moda y terminamos vistiendo y siendo lo que no somos para complacer a todos, incluso a otras mujeres. Nosotras mismas alimentamos esos estereotipos que desde hace tiempo debimos eliminar; si alguien es moreno, si se quedó en casa a criar, si sale a la calle sin maquillaje, si no se comporta como un mujer “decente”, ¡Ufff!, si sale a trabajar y “descuida” a sus hijos. Las mujeres somos los jueces más duros.

girl-535877_1920Lo que más me preocupa de estas ideas preconcebidas, es que las heredemos; que nuestras hijas pretendan seguir estándares de belleza y nuestros hijos busquen a la más delgadas para salir. Las virtudes de las personas no radican en su físico o en lo que usa, todos lo sabemos y hasta trillado puede sonar, pero pocos lo aplicamos y nos dejamos llevar por banalidades, creyendo que si somos mujeres de diez, seremos felices.

Por lo pronto decidí no gastar en más revistas de moda, y ese dinero invertirlo en contenido que aporte algo a mi vida, a mi esencia, quizá pagar un gimnasio; porque es muy diferente pretender ser alguien que no eres, a descuidar tu salud. Verte bien es cuestión de actitud, no de tu talla o del bolso que usas. Ojalá pudiera hacer la dieta de Khloe Kardashian, pero seguro ella no sabe la felicidad que experimentas cuando te comes unos tacos.  Deje de perseguir el cuerpo “ideal” y la perfección, prefiero perseguir el balance en mi vida, solo el presente y lo que me hace feliz.

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