En la sonrisa intervienen varios elementos para que sea inolvidable: los labios, los dientes y la expresión facial. Cuando somos jóvenes, son preciosas y naturales, pero cuando ya estamos en una edad en la que se nos notan las arrugas, lo que menos queremos hacer es sonreír. Bueno, no todo el mundo, pero hay personas que, más en esta época, no soportan el paso del tiempo y empiezan a hacerse cosas para conservar la juventud.

Primero se puso de moda ponerse colágeno en los labios, dizque para tener una boca más sensual y besable, las mujeres se atascaron de inyecciones de este material. Algunas se volvieron adictas y repetían la operación hasta que su boca parecía una coliflor. Ah, pero estaban idénticas a Angelina Jolie #ensusmentes.

Nuestras abuelas y mamás usaban remedios caseros para blanquearse los dientes, como bicarbonato y agua oxigenada, pero a los hombres y mujeres de hoy eso ya no les basta, quieren estar al último pujido de la vanguardia e igual que todos, porque no pueden quedarse atrás, quieren los dientes tan blancos como las perlas más finas del mundo o la arena de las playas de la Riviera Maya.

Para lograr el blanqueamiento soñado se someten a diversas técnicas con el dentista. El procedimiento más sencillo es el de un gel que se pone uno mismo en casa, pero ese líquido sensibiliza los dientes y se siente el típico destemplamiento cuando se toma algo muy frío o muy caliente, pero ¡a la décima potencia! Bueno, todo sea por lucir mejor. El que quiere azul celeste, que le cueste, #dicen.

Me puse a investigar qué otras técnicas hay para el blanqueamiento dental, había escuchado mucho del láser y resulta que no está aceptado por la American Dental Association (ADA), pero todo sea por lograr la estética deseada aunque cueste carísimo, en dinero y en consecuencias para nuestros dientes.

Otra cosa que está de modísima es quitarse los dientes que todavía están bien, fuertes y nos van a durar muchos años, para ponerse implantes; y claro, es que ahora a los dentistas les conviene porque se hacen millonarios. Si no se los quitan, se los rebajan para ponerles coronas o carillas de porcelana; lo peor es cuando se las ponen en los dientes de enfrente y son más grandes que su boca #epicfail. O sea, les quedan enormes y blanquísimas, imposible que pasen desapercibidas, no se ven nada naturales.
Y ya por último, otra práctica muy socorrida es el famoso botox, que lo que hace es paralizar los músculos, o sea, que imposible poder sonreír inolvidablemente.

Yo no entiendo qué afán de querer seguir siendo joven por siempre, mediante técnicas que lo único que hacen es que nos veamos como muñequitas de papel maché, falsas y sin expresión. Los conmino a que se acepten como son, con el paso de los años, ni modo, así es la vida y creo que lo mejor es ser auténtico aunque estemos arrugados y con los dientes amarillos.

Aquí la página de la American Dental Association (ADA) para que antes de hacer algo con sus dientes, investiguen cuáles son las opciones y tomen una decisión informada.