¿Quién te ayuda cuando quieres esa ¨ayudadita¨?

Yo confieso que he pasado por todos las dietas y regímenes alimenticios; la dieta de proteínas, de grasas, de cero carbohidratos, cero lácteos, cero frutas, etc, y mi peso ha sufrido una montaña rusa constante desde los 17 años que decidí ponerme a dieta para poder entrar en mi vestido de graduación de la preparatoria.
Después de tener a mi segundo hijo, volví a buscar la forma de eliminar el sobrepeso; subí más de 20 kilos con el embarazo y me quedé con 10 kilos extras. Llegué a una clínica que por medio de masajes y dieta prometían eliminar esos kilos en pocos meses al mismo costo de lo que pagué por el parto. Les cuento esto porque la señorita que me pesó y midió me dijo algo que nadie en toda mi vida me había mencionado: “Por el grueso de sus huesos y estructura ósea no puede bajar a menos de 55 kilos”. Yo me reí, le dije que estaba equivocada porque para mi boda, después de una dieta restrictiva había llegado a pesar 49 kilos.
Ella de seguro acostumbrada a gente obsesiva y sabelotodo, me preguntó: “¿Y su masa muscular se conservó intacta?”
Ahí me quise meter debajo de su escritorio, recordé que pesaba 49 kilos, era talla 2 pero me quedé sin glúteos y mis piernas eran dos palillos.
Fue entonces en ese mismo momento que entendí que mi cuerpo era diferente al de mis amigas, que hacer lo mismo que ellas no necesariamente funcionaría igual, que dejar de comer algunos grupos alimenticios podría tener resultados a corto o mediano plazo pero lo que yo necesitaba era conocer a mi cuerpo.
Empecé a entender los términos índice de masa corporal e índice de grasa corporal para tener parámetros reales de acuerdo a mi estatura y peso. Reconocí que una dieta baja en proteínas eliminará el músculo, importantísimo para el sostén de mis huesos, que es necesario reducir el consumo de azúcares simples pues estos al no ser aprovechados o quemados a través del ejercicio se convierten en grasa y ésta se almacena en mis zonas problema.
Lo más importante es que además de llevar una dieta saludable incluyendo todos los grupos alimenticios, el ejercicio debe de ser parte de nuestra vida diaria pues al hacer ejercicio me di cuenta de que me siento más contenta al generar endorfinas.
También al estar más consciente de lo que sucede en el exterior observas que tu mente juega un papel primordial. Me di cuenta que el estar preocupada o estresada me hace subir de peso pues como más por la misma ansiedad. Lo mismo cuando me siento triste o en el invierno cuando hace frío y me da flojera salir a caminar. Es un círculo vicioso, dejo de tomar agua, como más y por supuesto la báscula se convierte en un verdugo.
Ahora que soy consciente trato de tomar más agua, sustituir galletas por verduras y pongo de pretexto ver mi serie favorita de Netflix para motivarme y subir a la caminadora.

Pero necesitaba una ayudadita extra, para regresar al buen camino, además de adoptar buenos hábitos; algo que me ayude a llegar más rápido a mi meta. En una farmacia vi a una chava con buena figura pedir Redustat, la dependienta le hizo preguntas (y yo paré oreja); sin pensarlo salí de ahí con la medicina que necesitaba mi hija y el Redustat.

Le llamé a mi vecina que es doctora general con un diplomado en nutrición; ¨Ella debe de saber¨, pensé.
¨¿Me recomiendas usar Redustat?¨ Mi amiga en dos segundos respondió: ¨Úsalo, no tiene contraindicaciones, no tiene absorción sistémica y es sólo un complemento porque ya estás haciendo ejercicio y comiendo sano¨.
Inmediatamente me fui a la página de internet a investigar más del producto y validé que estuviera aprobado por la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios), vi que el laboratorio Liomont es serio y que el producto se vende en establecimientos regulados. Ya después de probar tantos productos uno desconfía de todo.

Me encantó la información y la guía que tienen del producto en la página de Reduce con Redustat. Necesitaba el testimonio de alguien cercano así que le pregunté a mi mejor amigo, quien ha intentado de todo, y me aseguró que es confiable y que le ayudó a comer mejor pues ¨Sino cuando vas al baño parece que vaciaste la botella del aceite con el que cocinas¨, así que sí es real que se desecha la grasa.
Ya con estas dos recomendaciones y lo que leí en la página de internet me quedé más tranquila y con ganas de tomarlo inmediatamente pues su función es impedir que se absorban el 30% de las grasas que ingerimos en la comida y si además hacemos ejercicio el cuerpo quemará la grasa almacenada. Además no causa adicción, ni genera ansiedad si lo dejas de tomar pues actúa solo en el intestino, no a nivel nervioso como otros supresores de hambre. En resumen una ayudadita que no tiene efectos secundarios a quién no le cae increíble.

El lograr armonía entre la mente, nuestro cuerpo y la báscula es la meta que podemos alcanzar si nos conocemos y nos ponemos en acción.

Irene García
Irene García

Irene García, es @mommychic1, mamá bloguera desde hace más de 4 años, sobre temas de maternidad, crianza y estilo de vida. También forma parte del #StreamTeam de Netflix Latinoamérica y de bbmundo.

4 Comentarios
  1. sisss!! me identifico perfecto. Es curioso que toques el tema ahora porque justo hace dos semanas fui a hacerme el chequeo anual y zaz! que la báscula me traiciona. Asi, mal plan. jaja. Por supuesto quién crees que anda corriendo de nuevo! jaja…

    *del redustal ya lo conocía porque un tío también lo usó hace unos años. Lo único que diré es que no hay que comer cosas demasiado grasosas porque “cuenta la leyenda” que a veces el cuerpo no se puede aguantar a sacar la grasa del sistema y le vale dónde estés. jeje. #plop

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