Bola de cristal

¿Se acuerdan del anuncio donde salía Madame Sassú diciendo: “Una güera te lo está sonsacando”? Este tipo de anuncios nos muestran las diferentes formas en las que la gente se refugia y escapa de la realidad -muchas veces muy dolorosa- y creen ciegamente en lo que les dicen sobre su futuro. Nunca he creído en estas cosas, aunque debo confesar que cuando iba en prepa sí me leí las cartas, la arena, la mano, las runas y hasta el fondo del ojo… #PaPendejaNoSeEstudia.

Cuando iba en la universidad, mis amigas seguían yendo a todo tipo de médiums, videntes, brujas, practicantes de la quiromancia y, en el mejor de los casos, astrólogos. Yo no participaba para que me dijeran mi futuro pero siempre las acompañaba. Un día, de plano, cuando mis amigas vieron que nada de esto les funcionaba ni se hacían realidad todas las mentiras que les contaban, me dijeron: “¡Por favor, tú haznos una limpia!”

Estábamos en mi casa, abrí el refrigerador y saqué lo que tenía que pudiera servir para ese propósito, el huevo no podía faltar pero tenía que pasarles por el cuerpo alguna hierba; lo único que encontré fue un manojo de cilantro y otro de perejil, con eso y el huevo les hice la limpia. Cuando empecé a hacérselas se oyó un chiflido del aire que se cuela por las ventanas, lo que era muy común en mi casa, aproveché para decirles: “Ahora si ya les saqué el chamuco ¡pueden estar tranquilas!”

Una de las mejores anécdotas en este vía crucis por encontrar respuestas fue cuando me dijeron que íbamos a ir a ver a la reencarnación de María Sabina, la curandera oaxaqueña a la que venían a ver de todas partes del mundo, por lo que no podía perdérmela. Y ahí voy con dos amigas a un departamento en la colonia del Valle, llegamos y había bastante gente; la dinámica era hacer un rueda tomados de las manos y esperar a que a la señora, que fue escogida desde el cielo #ensumente, se le “metiera” el espíritu de María Sabina. Yo me quedé observando y no quise participar, estaba fuera de la rueda. La mujer se empezó a “concentrar” y rápido llegó el espíritu, en menos de lo que canta un gallo ya estaba poseída por la mítica figura. Había muchos que eran clientes y que iban muy a menudo a que la “abuelita”, como todos la llamaban ahí, les dijera qué hacer con sus problemas o qué iba a pasar. Mis amigas también preguntaron su suerte.

La señora y su esposo vendían toda clase de productos, y el acabose fue cuando una de las clientes frecuentes se estaba yendo y en ese momento la señora, poseída por la “abuelita”, desde el más allá y traicionando su misión de “quiero ayudar a la gente” le dijo al marido: “no ha pagado las cremas que se lleva”… #PlopPlopYRecontraPlop.

Pasó el tiempo y me dio mucho gusto que mis amigas se dieran cuenta de que este tipo de gente son una bola de charlatanes que sólo sacan el dinero y te dicen lo que quieres oír, decidieron que ya no volverían a ninguno de estos lugares, que mejor tratarían de entender y resolver su realidad de otra manera.