Mi hijo llora por todo

Levante la mano quién tiene o ha tenido este problema.

Bienvenidas al club.

La tolerancia a la frustración y el control de llanto es un tema de paciencia y mucho amor por parte de nosotras las mamás.
También hay que reconocer que hay niños más chillones que otros, pero a lo que voy es que poco a poco podemos ir manejando estos sobresaltos de los pequeños.
Los bebés y niños pequeños se comunican por medio del llanto, así comunican si tienen dolor, sueño, hambre, aburrimiento, etc. El responder a esta comunicación es importantísimo, los niños aprenden que la mamá o el papá facilita lo que está mal; les ayuda, los calma, los contiene.
Cuando los niños crecen saben que mostrando descontento se atiende lo que quieren o necesitan, el problema es cuando en lugar de hablar se ponen a llorar por todo.
Esta hipersensibilidad de los pequeños debe de ser modulada, no se trata de decirles que no lloren, al contrario, las lágrimas en grandes y chicos son muy sanas, nos liberan del estrés y hacen que nos desahoguemos. Contener esos sentimientos y “aguantarse como hombrecitos” no ayuda.
Pero ¿Cómo modular esto?
Ya saben que yo voy a cuanto curso se me atraviese y llegué a uno en el que la maestra me dio un gran consejo que puse en práctica y desde entonces lo manejo con mis hijos. Tienes que dibujar una tabla del 1 al 10 en una hoja o cartulina. El 1 es igual a muy pocas razones para llorar, y el 10 es igual a una gran razón para llorar.
Entonces a tu hijo le vas a preguntar en donde ubica en la tabla diferentes situaciones como: lastimarse y que le salga sangre, que se muera su mascota, que pierda su juguete favorito, no ver su programa favorito, no jugar con el iPad, no comer helado un día, que se le rompa su mochila, etc. El chiste es enseñarle a que ubique las situaciones por las que si se vale llorar y otras por las que no tanto.
Hay que validar el dolor de una pérdida ya sea cosa o ser querido, un dolor por accidente o enfermedad y otras que no tienen tanta importancia como usar el vaso rojo o azul, ponerse el suéter o no.
Poco a poco teniendo una tabla que ellos puedan visualizar y ubicar su sentimiento podrán ir auto-regulando sus estallidos de llantos.
Abracen a su peque y díganle que antes de llorar busque alguna solución a su problema, o pida ayuda, lo más importante es poder hablar antes de soltarse a llorar porque cuando se tienen lágrimas en los ojos no se pueden ver bien las cosas. Hagan que respiren, que ubiquen el dolor o enojo, lo califiquen ¿qué tan importante es por lo que lloran? y validen su sentimiento. Cuando estén más tranquilos muéstrenle diversas soluciones al problema y que él decida cuál es la mejor en ese momento.
¿Se logra de la noche a la mañana? No, yo tengo un adolescente que todavía se desespera porque no tiene tinta la impresora y debe tener la tarea lista en el momento en el que él quiere; vuelvo a recordarle la tabla y le pido que antes de tirarse al drama le de una vuelta al problema buscando soluciones.
Recuerden que los peques imitan actitudes y acciones, revísense ustedes cómo reaccionan a las malas noticias y a los problemas cotidianamente; muchas veces nos daremos cuenta que nuestro hijo no es más que nuestro mismo reflejo.

Irene García
Irene García

Irene García, es @mommychic1, mamá bloguera desde hace más de 4 años, sobre temas de maternidad, crianza y estilo de vida. También forma parte del #StreamTeam de Netflix Latinoamérica y de bbmundo.

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