El tiempo de México se acaba

Se muere todo, en esta tierra se riega sangre y se riega sangre pero nada florece. Nos asfixia la incertidumbre, el miedo, la oscuridad. Nos matan, nos matan por vivir aquí, por nacer, por soñar, por trabajar, por caminar, por reír. Nos matan porque sí, porque pueden, porque somos desechables, porque ya la vida de nadie importa, porque es fácil y nadie los detiene, porque da igual uno más o uno menos.

Se me ha perdido la calma, la risa, la tranquilidad, se me ha perdido el descanso, las noches, la inmensidad. Este país ya no lo conozco, el que mi madre me enseñó a amar, en el que mi padre me enseñó a trabajar. Ya no existe la tierra de mi abuela, ya no existe mi abuela, ya no existe nada de lo que amé. Los días se tratan solo de pensar en cómo cuidarse, sobrevivir, como cuidar al hijo, que nada lo dañe, como cuidarse uno y como tener brazos para cuidar y proteger a todos los seres amados.

Vivir así, leí una vez, es como vivir con una pistola encañonándote todo el tiempo. Los niveles de estrés son insostenibles. ¿Cómo crear?, ¿cómo construir?, ¿cómo concentrarse y enfocarse en la bondad si nuestras mentes están llenas de toda esta basura?. Y al mismo tiempo persiste este espíritu y esta fuerza poderosa que tenemos todos los seres humanos para ser un faro, esta necesidad de seguir y seguir y no desistir porque desistir es morir por dentro.

Por primera vez en mi vida quisiera irme de aquí, desaparecer, irme con mi hijo y mis letras y mi alma a otro lado. Donde florezca la esperanza, donde la angustia se vaya, donde el insomnio muera, donde pueda volver a soñar. He amado tanto a este país, lo he amado tanto y he trabajado tanto por él…

Un corazón pequeño y equivocado no alcanza para salvar al mundo, un corazón pequeño no alcanza para nada. Vamos a contrareloj y el tiempo es el ganador.

Hay una línea del precioso personaje John Coffey en La Milla  Verde antes de que lo ejecuten, cuando habla sobre cómo se siente la maldad del mundo que dice: “como pedazos de vidrios en mi cabeza todo el tiempo”. Así me siento hoy.

Les comparto esa escena con todo sentimiento:

 

 

 

 

 

Aline Ross
Aline Ross

Soy comunicóloga, estratega experta en opinión pública y problemáticas sociales, actriz y fundadora de @lanave_teatro. Investigadora apasionada del ser humano, mexicana con alma irlandesa y vasca, espíritu del norte. Amo cantar, leer, actuar y el silencio. Observo todo el tiempo a la gente, colecciono personajes que encuentro en las calles y en diferentes lugares, amo la lluvia, el frío y las seis de la tarde. Las letras me llenan el alma todo el tiempo; son como un fuego intenso que habita en mí, estas ideas que me dicen: “¡escribe!” y entonces todo brota como un incendio. Prefiero el teatro al cine, el arte contemporáneo al clásico, las grandes ciudades a los mares. Soy de las que ha soñado y trabaja arduamente por un mundo justo abierto e incluyente donde amar sea válido para todas las personas.

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