El enfoque de nuestros pensamientos

Qué difícil es cuando de pronto alguien a quien amas está en riesgo por problemas de salud. Todo cambia, el piso se mueve y entras en un estado permanente de estrés, de tensión, de desazón, como si estuvieras esperando que la fatalidad cruce la puerta y no pudieras evitarlo. Hace poco una persona super amada tuvo un problema fuerte y esto ha provocado muchas emociones de distintos tonos en mí.

Sé que ser positiva es parte de lo que me toca aportar y que todo está en cómo enfrentamos las cosas pero vaya, solo soy una humana más, así que estoy batallando para encontrar y dar fuerza, para no desarmarme en piezas, para seguir funcional.

Pienso que muchas veces nos auto imponemos estar bien y sonreír, llevar la alegría ¿ya saben?, a mí se me da natural, pero hay veces como esta que la vida rebasa y por estar intentando hacer como que “aquí no pasa nada” todo ese cúmulo de emociones se junta y te dan ganas de tener un shut down the system.

Sin embargo, es necesario seguir, controlar la mente, no dejar que corran esos pensamientos como caballos desbocados y detener el sentimiento de desesperanza porque un caído más definitivamente no ayuda, hay que seguir, seguir y no parar, resolver, avanzar, planear, atender, apoyar, estar y amar. Pienso que si no lo hiciera sería como fallarle a mi persona, porque yo hoy tengo aquello que perdió.

Estos días con esta experiencia he aprendido lo importante que es apreciar las capacidades que tengo, las más simples como poder hablar, cantar, decir a mi niño que lo amo… escribir esta nota.

La mayoría del tiempo nos perdemos en otras cosas, ponemos nuestro foco en los problemas, en lo mal que está el mundo, o nuestro trabajo o en lo que nos desagrada de las otras personas, en lo que nos fastidia, lo que no hemos logrado o no tenemos o nunca conseguiremos y dejamos de ver lo que está ahí todos los días, el verdadero valor de respirar. Educar nuestra mente para hacerlo debería ser una cuestión de salud pública. Entrenarnos para pensar de forma constructiva y dejar de ponerle valor a las cosas negativas.

Apreciar la vida, apreciar la salud suena a cliché, algo que decimos de cajón, pero creo que muchos en la rutina de verdad lo hemos olvidado.

Aline Ross
Aline Ross

Soy comunicóloga, estratega experta en opinión pública y problemáticas sociales, actriz y fundadora de @lanave_teatro. Investigadora apasionada del ser humano, mexicana con alma irlandesa y vasca, espíritu del norte. Amo cantar, leer, actuar y el silencio. Observo todo el tiempo a la gente, colecciono personajes que encuentro en las calles y en diferentes lugares, amo la lluvia, el frío y las seis de la tarde. Las letras me llenan el alma todo el tiempo; son como un fuego intenso que habita en mí, estas ideas que me dicen: “¡escribe!” y entonces todo brota como un incendio. Prefiero el teatro al cine, el arte contemporáneo al clásico, las grandes ciudades a los mares. Soy de las que ha soñado y trabaja arduamente por un mundo justo abierto e incluyente donde amar sea válido para todas las personas.

1 Comentario
  1. Un texto hermoso como siempre, pero sobre todo profundo y conmovedor y yo diría que también “movedor” que es lo importante, es decir que mueva a la reflexión y a la acción tambien. Únicamente te diría, que no sólo se vale expresar lo que sentimos y sacarlo y llorar y re-conocer nuestras emociones, sino que es absolutamente sano e indispensable para estar bien y para poder seguir apoyando.
    Te amo profundamente hija y efectivamente eres un gran y valioso apoyo.

Dejar una respuesta

Your email address will not be published.