La tortura de la puntualidad a la mexicana

Maldita la hora en que en mi casa me enseñaron a ser puntual, respetar el tiempo de la gente, no ser maleducada y tenerlos esperando horas a que yo llegue. Y digo maldita, porque en este país no saben lo que es eso y, lo peor, es que no quieren saberlo; no les interesa, no lo entienden porque no los educaron así y siempre han visto el ejemplo de lo contrario.

En mi casa siempre hemos sido puntuales, es más, mi papá siempre llegaba antes, así que con ese ejemplo crecimos. Ahora sufro infinitamente porque por más que quiero no puedo llegar tarde, es más, salgo tarde y llego más temprano. Siempre soy la primera en todos lados, y por más que mis amistades (las no tan amigas y amigos) saben que soy puntual y siempre espero, no pueden llegar antes #dicen #EnSuMente… Lo peor es que cuando llegan hasta una hora tarde, no se disculpan, le echan la culpa al tráfico, a los hijos, al cosmos y ¡hasta al horario de verano!

El peor oso de mi vida lo pasé cuando en España nos invitaron a mi hermano, a mi cuñada y a mí a una comida de Navidad, que en Barcelona se festeja el 25; nos dijeron que nos esperaban a las 2:00 pm, nosotros obviamente llegamos a esa hora, pero pensando (indebidamente) que podríamos molestar llegando taaaan puntuales, nos esperamos 15 minutos abajo; cuando llegamos, ya estaban todos los invitados esperándonos, sin siquiera haber probado la botana hasta que todos llegáramos #PlopPlopYRecontraplop. La única vez que se me ocurre llegar un poquito tarde y #EpicFail.

Tendré que seguir viviendo este vía crucis porque en México muy difícilmente va a cambiar esto, se tendría que echar una bomba atómica, que todos murieran, que volviera a nacer una nueva generación que sea educada de manera diferente y que no supieran de sus antepasados mexicanos en el planeta.

Mariana García Olsina
Mariana García Olsina

Soy comunicóloga y mi amante es el cine. Ante todo soy escéptica por naturaleza. Soy curiosa, realista y racional (critico todo), la disciplina es el faquir que llevo dentro. Soy tranquila y paciente (nunca pierdo mi centro). Me adapto fácil a las situaciones y soy pragmática. Soy irónica y a veces rayo en el sarcasmo, lo que más me gusta es reírme de mi misma. Creo en la amistad con honestidad y reglas claras. Lo que más me gusta en la vida es viajar.

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