La mujer más importante en mi vida

La mujer más importante en mi vida es quizás a quien  más daño le he hecho.
Confieso que la he minimizado, la he matado de hambre porque le dije que estaba gorda y a la que le he dado de comer hasta que no podía más porque se sentía mal y le dije que la comida ayudaba. Me creyó, así que la pobre ha estado en una montaña rusa con respecto al peso y ahora se que soy culpable.
A esa pobre mujer le he dicho que no vale y le he recomendado salir con hombres que no la merecen, una vez le dije: “Peor es nada”. Después de que le fue en feria, hablé con ella y después de decirle “idiota”, recapacité y traté de convencerla de que: “Mejor sola que mal acompañada”; pero parece que ya no me creyó.



Teníamos una relación amor/odio, se que ella es mi mejor amiga pero luego desconfío de sus capacidades y le digo que no se atreva, que no se arriesgue, que le puede ir mal. La verdad es que tengo miedo de verla fracasar, me duele saber que puede salirle todo mal. Me angustia que la riegue, después cómo la voy a poder ayudar.
Por eso le recuerdo las enseñanzas de otras mujeres con las que crecí que me decían: “Calladita, más bonita”, “A los hombres no les gustan las mujeres inteligentes o independientes, los espantan” o el clásico: “La que busca encuentra, mejor hazte mensa”. Me hizo caso, pero tampoco le funcionó eso de navegar con bandera de tonta pues le vieron la cara literal. Quiso hacer de la vista gorda y ni así se salió con la suya. Pobre mujer le salió el tiro por la culata.
Ya de verdad no sabía qué decirle a la mujer más importante de mi vida, creo que cometí tantos errores que ahora me daba miedo decirle cosas y que otra vez ella falle.
Un día ella decidió ser valiente y quedarse sola, realmente me sorprendió, pues me confesaba que moría de miedo de no tener a un hombre a su lado; aún así lo hizo.
Otro día decidió verse al espejo y aceptarse físicamente, se vio con amor, habló conmigo y me pidió que yo la aceptara de la misma forma, que la tratará con amor y así lo he hecho. La he abrazado más, le tengo paciencia y ya no le digo gorda, ni fea. Es más ahora la veo muy guapa y en algunas fotos parece que brilla. Haciendo eso volvió a sonreír y a tener ese brillo en sus ojos. Me hizo sentir orgullosa. Muy orgullosa.
También se aceptó emocionalmente, hizo un examen sobre sus debilidades, sus partes oscuras y me pidió que le tuviera paciencia y confianza, que el proceso llevaría varios meses y tal vez una vida entera pero si no sentía que yo la apoyaba no podría hacer un cambio total. Me desesperó un poco pero me convenció, mi mujer más importante merece eso y más.
Ya no le repito que es tonta, ni dejada y mucho menos pendeja, comprendo que sus decisiones las toma buscando lo mejor para ella y los que la rodean. Ahora la apoyo y hasta la admiro, ha hecho un gran avance en estos últimos años.
Mi mujer más importante está en recuperación y va muy bien. Me da mucho orgullo y hasta la presumo, reconozco que se merece lo mejor siempre y la apoyo, veo que le echa ganas a su vida, a su familia, a su trabajo. Y cuando la veo bajoneada me callo y estoy a su lado. Le digo tranquilamente tomándola de la mano: “Esto también pasará, vas a estar bien, cuentas conmigo”.
Yo soy la mujer más importante en mi vida, tengo una responsabilidad enorme al educar a un hombre y a una mujer. Trabajo con mujeres increíblemente poderosas que me apoyan y me empoderan.
Reconciliarte con la mujer más importante de tu vida es el primer paso para lograr grandes cosas.
Luchemos para lograr que el mundo sea un lugar más justo y equitativo para todas las mujeres.
Comencemos con nosotras mismas. Somos únicas, poderosas y unidas invencibles.

Irene García
Irene García

Irene García, es @mommychic1, mamá bloguera desde hace más de 4 años, sobre temas de maternidad, crianza y estilo de vida. También forma parte del #StreamTeam de Netflix Latinoamérica y de bbmundo.

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