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“Mamá mi tío me abraza de una manera rara y me toca en lugares que no me gusta”

Si tu fueras la mamá ¿qué harías?, suena duro ¿no?, suena desgarrador. Obviamente cuando un hijo te dice algo así no sabes ni qué hacer, ni cómo reaccionar. Quisieras creer que no es real, que eso no pasó, que tu hijo está imaginando las cosas, pero, si tu pequeño da el paso y confía en ti lo peor que puedes hacer es darle la espalda o no creerle.

Recuerda que un gran porcentaje de los casos se da con personas cercanas o seres queridos de la víctima, personas en las que confía un pequeño. Pero también estas tú, que eres alguien sumamente importante para él, debes aceptar lo que dice y confiar en su palabra, esto es clave para su seguridad y autoestima.

Abraza a tu hijo y dale consuelo, primero que nada acepta lo que te cuenta como un hecho, evita caer en la negación. Obviamente es algo muy difícil de digerir y lo que te cuente, puede impactarte, pero si dudas él puede poner una barrera y no comunicarse más contigo, hasta puedes perder su confianza.

Mantente tranquila y sé comprensiva, explícale a tu pequeño que él no es culpable y que no ha hecho nada malo, muchas veces la víctima se siente responsable por lo que pasó, hazle saber que no es así. Es importante decirle que nada le va a pasar, ni a sus seres queridos, ya que muchas veces el agresor hace amenazas.

No te escandalices, enojes o molestes. Tu reacción lo es todo y dará pauta para el siguiente paso que el niño decida dar. Si te enojas, puede sentir que estás molesta con él, se puede asustar o sentir confundido.

No lo interrogues. Deja que el pequeño te explique con sus propias palabras lo que pasó, no te desesperes y quieras saber todo a detalle. No lo presiones, él te lo contará a su manera y cuando se sienta cómodo. No intentes comprobar que el abuso sucedió.

Habla con términos que tu pequeño comprenda, no lo confundas con palabras rebuscadas, tal vez te señale dónde lo tocaron o molestaron, o tal vez  te cuente qué le incomodó y porqué, en sus propias palabras. No lo fuerces a que te dé detalles específicos, déjalo hablar y él sentirá que lo comprendes.

Al terminar de hablar con él anota todo para que puedas tener un registro y seguimiento de la situación.

Su seguridad es primero, si sientes que está o están en peligro pide ayuda inmediatamente. También es imperativo que te acerques a un profesional o especialista que te oriente en el tema, no intentes resolver las cosas tu sola.

Denuncia, pon en conocimiento de las autoridades de la zona en la que te encuentras para que ellos también te apoyen y guíen.

Intenta percibir qué es lo que tu hijo quiere de ti, tal vez te pida que no le digas a nadie, tal vez te pregunte qué vas a hacer al respecto. Si logras que se comunique contigo esto te ayudará a tomar una decisión sobre qué vas a hacer.

Sé honesta con tu pequeño, hazle saber cómo vas a afrontar la situación, claro, sin entrar en detalles. Esto le dará seguridad. No le prometas cosas que no puedes llevar a cabo.

Toma en cuenta sus sentimientos, y dile que se vale estar asustado, confundido o enojado.

Sé solidaria, agradece su confianza y reafirma tu cariño. Algunos niños piensan que ya no los querrás después de lo que pasó. Tú debes darle la seguridad y apoyo, para que no se sienta menos y se sienta valorado.

Abrázalo, sé cariñosa y dale mucho amor, recuerda que los pequeños que sufren esta experiencia se sienten culpables, avergonzados y asustados. La mayoría de las veces sienten que ellos provocaron lo que les pasó. Dar el paso para contártelo es un gran logro, aprovéchalo y trabaja con especialistas para que las consecuencias a la larga sean menores y tu hijo pueda tener una vida emocionalmente sana.

Si necesitas ayuda acude a guardianes.org.mx y te darán orientación.

Tú puedes hacer la diferencia en su vida, ¡apóyalo!