Hoteles playeros

Me acabo de ir de vacaciones a la playa y yo me imaginaba en el camastro tumbada tranquilamente, leyendo u oyendo música en mi ipod y platicando o meditando frente al mar. Pero eso era #EnMiMente porque (ya se me había olvidado), no contaba con que el 70% de la capacidad del hotel busca diversión y entretenimiento.

Para mi es atorrante que en un hotel a dónde vas de vacaciones y a descansar, desde que te levantas ya está el “animador” alentando a la gente a que se activen. Por ejemplo con la clase de zumba para “quemar los 30 kilos” que te has zampado en el viaje y que va acompañada de música tropical y salsa a todo lo que da. No pueden faltar las actividades de “integración” entre papá e hijos como el “concurso” de a ver qué papá toma más cerveza y qué hijo toma más refresco. ¿Cómo en un país donde la obesidad es uno de los problemas principales, se les ocurre hace este tipo de juegos? Bueno, por eso está el problema y la gente fascinada con la actividad.

Desde que uno llega al hotel le pasan la lista de actividades de toda la semana, hora por hora, y no hay momento de tregua. Desde las siete de la mañana hasta las siete de la noche están del tingo al tango, y en las noches shows en el teatro.

En los restaurantes, donde está todo incluido, cada día hay algo “especial”, según ellos: que la noche mexicana, que la tardeada oriental, que el almuerzo guerrerense con pozole verde incluido, que la taquiza y que la lunada mar y tierra. Ah, y no falta la “pulsera” que te ponen y que, depende del color, es el nivel de huésped, de los lugares a dónde se puede pasar, qué alimentos puede uno ingerir y qué bebidas puede uno tomar. Resulta que en el “todo incluido” de bebidas alcohólicas, solo incluye los tequilas Jimador, 100 años y Hornitos, y los vodkas Oso negro, Smirnoff y Wyborowa, todos de ínfima calidad.

Volviendo a las actividades diarias, después de la zumba y el concurso, en algún momento de “inactividad”, la onda es dejar la música #PunchisPunchis a todo volumen, lo que resulta exasperante porque aunque pidas que le bajen, le quiten, le cambien, es imposible que te hagan caso.

La nueva modalidad de diversión en estos hoteles es el karaoke toda la tarde, así como lo oyen, frente a la playa, al mar y la tranquilidad que debería de ser, oímos de fondo, o más bien de frente y en el mismo lugar, las voces espantosas de la gente cantando las peores y más escandalosas canciones.

No sé si soy un grinch, ya estoy anciana, soy una amargada o qué, pero necesito que me digan cuáles son los hoteles en los que te tratan como un ser humano. ¿O sólo si uno paga millones puede disfrutar de unas vacaciones decentes? #NoMamar.

 

Mariana García Olsina
Mariana García Olsina

Soy comunicóloga y mi amante es el cine. Ante todo soy escéptica por naturaleza. Soy curiosa, realista y racional (critico todo), la disciplina es el faquir que llevo dentro. Soy tranquila y paciente (nunca pierdo mi centro). Me adapto fácil a las situaciones y soy pragmática. Soy irónica y a veces rayo en el sarcasmo, lo que más me gusta es reírme de mi misma. Creo en la amistad con honestidad y reglas claras. Lo que más me gusta en la vida es viajar.

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