Correr para sobrevivir

No, no me gusta correr. No soy de las que disfruta cada pisada, como dicen los runners de corazón. Tampoco corro por moda.

Resulta que hace nueve meses, mi vida dio un giro de 360 grados cuando el papá de mis hijos decidió terminar nuestra relación de nueve años, y como sucede en la mayoría de las rupturas, la persona que está siendo dejada se siente, básicamente, de la chingada.

Quedarme en la cama llorando con una caja de chocolates no era una opción. Tenía (tengo) que levantarme todos los días a atender a tres criaturas, no había manera de tirarse al piso. Enmedio del dolor, la tristeza y el pánico que me provocaba el futuro, supe que tenía que hacer algo para superar la situación.
Además debía ser algo que no me costara dinero, dedicarme a la crianza me había dejado sin un ingreso propio, así que tenía que hacer algo que me saliera gratis. Entonces me puse mis tenis viejos, (tenían nueve años conmigo), unos pants, también viejitos, y la playera más equis del mundo, crucé la calle y me puse a correr en el parque que tengo frente a mi casa.

A las pocas semanas, impulsada por mi madre, me inscribí en mi primer carrera de 10 kilómetros. Por supuesto que la mitad la hice caminando y corriendo a ratitos, aún así cruzar la meta me provocó una satisfacción inmensa, no sólo eran las endorfinas del ejercicio, simplemente era haber logrado algo que jamás había hecho mi vida y nunca me había gustado! Por cierto, mis tenis también reventaron.

Así fue como los siguientes tres meses corrí llorando y lloré corriendo. Al principio era por dolor, luego llegó la culpa “y si no hubiera dicho esto”, ” y si hubiera hecho lo otro”; siguió el miedo y al final la tristeza. Y cada mañana que salía a correr pensaba y repasaba mis defectos, aquellos que eran indispensable modificar o erradicar para poder seguir adelante.

Correr representaba una conexión personal profunda, pero al mismo tiempo sanadora al final. Claro que la mente nos pone trampas todo el tiempo y tuve muchos de esos días en que una dice “mejor mañana”, sin embargo, la promesa de sentirme bien al finalizar el entrenamiento era suficiente para sacarme de mi casa.

De la mano de mi terapeuta, las Flores de Bach, las carreras y las endorfinas esos estados emocionales fueron siendo menos, ocupando menos espacio en mi cabeza, entonces comencé a revisar mis opciones, mi futuro, los conocimientos adquiridos que podrían convertirse en un modo de vida.

Corriendo llegué a la conclusión que volver al periodismo no era ya algo que quisiera hacer, no me representaba ni el menor entusiasmo, mucho menos ilusión.  Mientras corría tuve claro que lo que fuera iba a ser necesario comenzar de cero.

Cada día fui llorando menos, sonriendo más, construyendo procesos, armando planes, soñando con distintos escenarios , sobre todo, pensando menos y haciendo más, poco a poco la paz se fue instalando en mi cabeza.

Así han pasado prácticamente nueve meses,  mi vida ha cambiado tanto y de tantas maneras que si hace un año, en mi cumpleaños 37, me hubieran dicho que las cosas iban a ser tan buenas como lo son ahora, me hubiera hecho pipí de la risa!

Confieso que los primeros tres o cuatro kilómetros me cuestan mucho, me aburro, quiero dejar de correr, quiero hacer otra cosa, me pregunto para qué carajos corro, pero  las cosas cambian después del kilómetro cuatro, supero el tedio, mis músculos ya están calientes y entonces dejo de pensar en correr y comienza un proceso mental increíble, literal mi mente vuela. Y hace semanas dejé de llorar.

No, no pienso entrenar para un maratón completo, no me obsesiono con bajar mis tiempos ni ser más rápida ni terminar antes, de hecho jamás he entrenado en un gimnasio, no he corrido ni un metro en banda, no he pagado entrenador y sólo he invertido en un par de tenis y alguna ropa, siempre comprada en oferta.

No, no me gusta correr, pero para sobreponerse a cualquier tristeza nada, nada, como cruzar la meta. Por eso corrí mi primer medio maratón, por el puritito gusto de probarme que puedo conseguir cualquier cosa que me proponga, lo que sea y cruzar esa meta ha sido una de las lecciones más grandes de mi vida.

12 Comentarios
    1. Rosa, muchas gracias!! Gracias por leer y por tus palabras. Creo que nos debemos una buena charla y no sólo saludarnos en los eventos. Abrazo fuerte.

  1. De nuevo gracias Pami, por ser quien eres y como eres; dejándome con el aprendizaje compartido, en esa entereza que a ti y tu madre distinguen.
    Vámonos corriendo a seguir por la vida!! (que yo empiezo rai nao!!)

    1. Querida María Inés, cómo me encanta pronunciar tu nombre, por cierto. Gracias de verdad por tus palabras tan sinceras. Ojalá algún día volvamos a vernos. A correr!!!

  2. Hermosa, me identifiqué mucho con tu entrada especialmente en el aspecto emocional, pasar por duelos no es nada fácil y sentirse sola y abandonada es de los peores sentimientos que una pueda tener pero todo eso te das cuenta que te fortalece y que es la antesala para los grandes cambios en tu vida; yo a manera de metáfora corría y quería ser inalcanzable después de un rudo divorcio y un día pare, me detuve a caminar… a ver de Nuevo el lindo paisaje, no me sirvió de mucho debo decir. entiendo el poder personal que te da correr y seguir y seguir sin detenerte, siempre hacia la siguiente meta. gracias por tus palabras y por compartirlas con el mundo. sigamos siendo mujeres que corren como el libro, que corren con los lobos. y sí, eres ponderosa y puedes lograr lo que te propongas y nadie te dirá lo contrario si tú no los dejas. te quiero

    1. Hermosa Aline!!! Leo tus comentarios y entiendo cada palabra. Gracias por compartir este momento de la vida. Gracias por ser parte de esta transformación tan profunda y tan maravillosa. Sigamos juntas hasta la siguiente meta. Te quiero

  3. Mi querida Pam, no encuentro las palabras para agradecerte inmensamente esto que compartes hoy aquí. Siempre encuentro en ti, el ejemplo, cualidades valiosísimas y positivas. A pesar de tanto tiempo de no vernos, las distancias y las ocupaciones, sigo siendo tu fan. Te quiero y de ti aprendo. Besos y abrazos enormes.

    1. Rox querida!!! Gracias, gracias por leer, por pasar a comentar y por estar pendiente a la distancia. Besos y abrazos apretados para ti.

  4. Te entiendo como no tienes una idea. Hace poco más de un año hice lo propio, dejé la hueva y corrí por primera vez de madrugada en el parque que quedaba cerca del departamento de la Del Valle. Nunca olvidaré esos ratos, lo hice básicamente por razones similares a las que mencionas, por tener un tiempo conmigo, no por los tiempos, sino por escuchar música y escucharme a mí mismo. Yo no me he inscrito ni pienso entrar en alguna carrera, he corrido las distancias suficientes para ello, pero mis propósitos son otros, son más personales, más vivenciales.

    Te felicito en verdad, Pam, he sido testigo silencioso de tu andar como corredora. Nada como la satisfacción personal en tiempos turbulentos.

    Un abrazo, bendiciones y muchos kilómetros más.

    1. Gracias querido por pasar por aquí. Entiendo muy bien lo que dices. Yo leí tus escritor sobre correr y a veces me acuerdo de ellos en las corridas. Sí correr es liberador, no porque se escape de las cosas, esas siempre se llevan a cuestas, sino porque es un momento personal, muy personal.

      Por cierto, el tema de la música ha sido crucial para mi, también es parte de las cosas que disfruto de correr y uno de los gustos que retomé después de años.: escuchar mi música en paz, en soledad.

      Un abrazo fuerte para ti, que las bendiciones se te multipliquen y sigamos corriendo.

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