Mi playlist de clóset

La verdad, la verdad, es que soy una bailadora de clóset, sí aunque ya he dicho hasta el cansancio que lo que más me gusta en la vida es bailar, jamás había confesado qué bailo cuando bailo sola en mi casa. Obvio que no es el Lago de los Cisnes, mucho menos El Cascanueces, son ritmos mucho más mundanos y terrenales que eso.

He tomado clases de todo, bueno casi todo, creo que lo único que jamás intenté fue Hawaiano, pero de ahí en fuera, hasta ritmos pre hispánicos, jazz tipo “Fame” (así se le decía en los 90’s), ritmos africanos, hip hop, baile de salón, polkas, danza contemporánea y un largo etcétera.

Pero mi repertorio musical doméstico es mucho más reducido, aunque siempre echo mano de varias técnicas antes mencionadas, sin ninguna calidad profesional, sólo por el puro gusto de mover el cuerpo

Con Shakira y sus discos de “Servicio de lavandería” y “FIjación oral Vo.1” siempre pongo a pruebas mis conocimientos de “Belly Dance”, pero sobre todo si todavía puedo mover mis caderas separándolas del resto del cuerpo.

Con un repertorio muy seleccionado de Panteón Rococó, La Maldita Vecindad y Los fabulosos Cádilacs, se ponen buenos los rebotes, tratando de dominar un poco de ska.

Dependiendo del humor y, sobre todo, del tiempo disponible puedo pasar a la banda con K-Paz de la Sierra, sí y qué.

O me voy directo a la salsa con Gilberto Santa Rosa y su montón de estrellas (¡que me encanta!).

Y la mayoría de las veces termino con algo popero o “moderno”, pero muuuuuy retro como Roxette, Madona y varios más de los lindos 80’s.

No siempre es la misma selección, de hecho no tengo un playlist tal cual, todo va fluyendo dependiendo de muchos factores, si fui o no a correr, si hice abdominales, si tengo la mañana “libre” o con muchos pendientes, o simplemente de qué tan bien haya dormido la noche anterior.

Yo no canto abajo de la regadera ni por error, pero eso sí ¡cómo bailo! (y eso que me baño en menos de cinco minutos); también lo hago cuando me estoy poniendo crema, o cuando voy de la habitación a la sala y de regreso intentando poner todo en mi bolsa para poder salir.

El chiste es bailar y a falta de tiempo, espacios y horarios para esta actividad fuera de casa, en los últimos tiempos los mejores bailes han sido conmigo misma.

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