¿Neta?

Siempre hay cosas que me causan asombro como para aventarme un ¡Ay güey!. Pero esta semana si estuvo de ¡Ay güey, Ay güey, Ay güey! se los juro, por diosito santo.

Primero, las elecciones que estuvieron de locos, y digo locos refiriéndome a los candidatos por los cuales fuimos a votar -que por cierto ni a cual irle- porque había varios que ya rayaban en lo cómico, lo bueno es que uno elije por quien votar.

Lo asombroso fue que la gente decidió votar por los más surreales, por ejemplo, no entiendo cómo ni por qué ganó Cuauhtémoc Blanco -Sí, inserte aquí un ¡Ay güey! gigante por favor- y no me sorprendió que se postulara, ya que cualquiera cree que puede gobernarnos, me sorprendió que la gente votara por él.

Estoy con la quijada hasta el piso, sinceramente me pregunto ¿por qué? ¿qué estaban pensando? ¿quién quiere a un futbolista de gobernante? Impresionante, no tengo más qué decir.

Ese mismo día, que ya estaba bastante en shock, entro a mis redes sociales a ver qué hay de nuevo, qué se comenta sobre las elecciones, cuál es la tendencia, etcétera, etcétera. Y mis queridos amigos, porque son buenos y muy queridos me empiezan a mandar mensaje privados diciéndome que en mi muro de Facebook hay un video porno “¿Queeeeeeé?”, entro y veo que en efecto está ese espantoso video ahí.

Casi me ahogo, me da un infarto y me quedo sin habla. ¿cómo? ¿cuánto tiempo estuvo ahí? Pues no lo sé y no entiendo nada, me siento frustrada y enojada. Preocupada que mi hijo o algún menor de edad lo haya visto.

Cómo es posible que pasen estas cosas, que no tengamos control, que un hacker –maldito- pueda meterse en nuestras vidas y causarnos tal angustia. No es justo, no se vale, pero así es.. ¡Ay güey!

Me duermo pensando que mañana será un nuevo día, el Temoc no desaparecerá pero el hacker seguro sí y todo ira mejor. Me levanto de buen humor y me dispongo llevar a mi hijo a la escuela, llego al carril escolar, me formo, avanzo de poco a poquito, y de pronto una mamá se mete frente a mi, así de la nada y sin hacer fila, valiendole cacahuate, pensando que es muy trucha porque no tuvo que esperar como todos los demás padres de familia cinco minutos más.

Lo peor, pienso, es que éste es el ejemplo que le está dando a su hijo, y este patrón se eternizará generación tras generación. No pues ahora si que estamos bien jodidos, si en nuestro entorno más cercano pasan estas cosas, ni como ayudarnos. ¡Ay güey!.

Grace Navarro
Grace Navarro

En algún lugar escuché que la fotografía detiene el tiempo. Yo nunca he querido detener el tiempo. Pero siempre he querido recordarlo todo. Soy fotógrafa porque la fotografía llegó a mí y no yo a ella. No tengo buena memoria pero tengo muchas fotografías. Nací en Mexicali, donde el sol te quema la piel y la gente te abraza con su calor humano. Un impulso me trajo al DF y muchos otros me han mantenido en esta ciudad. Si me preguntan dónde he trabajado diré que en periódicos, revistas y editoriales, que me han pagado por tomar fotos, que he viajado y conocido lugares increíbles, y que he conocido a gente excepcional. La verdad es que la fotografía cambió mi vida y eso es lo que soy, simplemente una fotógrafa.

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