Necesito acordeón

julietabuena-2

No puedo creer que dejé pendiente un trámite por un poco más de diez años.

A la segunda visita que hice a la oficina de gobierno, me acordé perfecto por qué lo dejé y nunca regresé: maldita burocracia.

Qué manera de hacer complicadas las cosas, chingau. Qué pérdida de tiempo y dinero todos los días por dar vueltas y vueltas, ya sea porque no saben, no explican, no hay un paso a paso de los trámites, como quien dice, un to do list. Nel, todo a la mexicana y como vaya saliendo.

Visita no. 1

Perfecto, hay una persona adelante de mí en la fila, no me voy a tardar mucho. Paso a la ventanilla, le explico a la señorita que hace mucho presenté varios exámenes y que quiero retomar el trámite para presentar los que me faltan. Me pide mi nombre y le entrego mi credencial con una foto que ya no soy yo porque es de hace diez años, por lo que sin que me la pida entrego mi identificación.

–Uy sí, hace mucho que no presenta, está como inactiva.

Sí, ya sé, no hay necesidad de torturarme.

Le pregunto qué tengo que hacer y la respuesta es simple: hay que ir al banco a depositar $30 para la reposición de la credencial y aparte otro depósito de $60 para la inscripción al examen.

–La semana que entra que es semana de inscripciones regresas con tus depósitos y hacemos el trámite.

–¿Es todo?

–Sí, es todo.

–¿No necesito foto para la credencial?

–Ah sí, necesita una foto (entonces no era todo).

Ok, ahora sí me asegura que es todo. Como yo sí soy de las que si no hago hoy las cosas pasan diez años sin hacerlas, me lanzo al banco a depositar $30 y $60. Es viernes, tengo que esperar al lunes para ir a dejar los depósitos.

 Visita no. 2

Obvio voy el martes. Abren a las 8:00 y llego 8:20. Qué maravilla, no hay nadie…bueno, pero ni empleados. Después de asomarme por una ventana, veo a una señora maquillándose. Unos minutos después me ve y se acerca.

–Vengo a darme de alta (y le entrego la credencial pasada).

–¿Cómo que a darse de alta, si ya está inscrita?

–Sí, pero inactiva porque hace mucho que no presento exámenes.

–¿Cómo inactiva? No entiendo.

Me empiezo a desesperar, no sé qué palabras usar y en ese momento me acuerdo que odio todo esto pero no puedo tirar la toalla.

–Me quiero inscribir a un examen.

–Ah, OK, ahorita viene la persona.

Diez minutos después llega “la persona”. Le explico lo mismo, no entiende. A estas alturas yo ya quiero ahorcar a alguien pero respiro. Después de varias explicaciones me dice que ella no puede hacer eso, que tengo que esperar a “otra persona”. Foc. Me dice que llega a las 9.

–¿Qué no abren a las 8?

–Sí, pero no hay personal suficiente y va a llegar a las 9.

Ya para este momento tengo ronchas en todo el cuerpo. Vuelvo a respirar, regreso en la tarde. En la tarde voy con mis hijos lo que hace más complicada la ecuación porque me tengo que dar a entender en la ventanilla y les grito 20 veces a los niños: “No corran, no griten y no empujen”.

Por fin lo logro, estoy inscrita…peeeeroooo:

–¿Trajo comprobante de domicilio?

–No, nadie me lo pidió.

–Uy, no, lo tiene que traer para actualizar sus datos.

Para mi suerte, esta vez la desidia juega a mi favor. La dirección que tienen registrada es la misma de mi credencial de elector ya que nunca hice el cambio. Fiuf, una menos.

No me pueden dar la credencial en ese momento y no quiero preguntar por qué. Tengo que regresar una semana antes de presentar el examen. En fin, presento examen a fin de mes, tengo miedo. Voy a ver si me hago un acordeón para sacar debajo de la mesa como en los viejos tiempos.

Lo que más me preocupa no es pasar los exámenes sino sobrevivir a los trámites.

Wish me luck.

2 Comentarios

Dejar una respuesta

Your email address will not be published.