Parar la oreja interna

marielabuena

Para tranquilidad de mi amigo español, Miguelito, llevo dos semanas en terapia. Está verdaderamente preocupado por mí, desde que empezó a leerme aquí en Diarios en tacones y asegura que nunca voy a encontrar a un hombre si sigo contándoles lo que les cuento. A lo mejor tiene razón, pero no saben cómo me ha servido este espacio para encontrarme, y escuchar cómo van cayendo veintes, uno a uno.

En fin, que en estas dos sesiones de terapia, me di cuenta de que tengo una voz interna que me habla –así como por debajo de la mesa–, y que cada vez la escucho más, pero que me he dedicado en otras etapas de mi pasado a ignorarla olímpicamente.

Y es que, según yo, no tenía ni rastro de esa intuición femenina; yo decía: “a mí no me llegan mensajes, ni siento, ni intuyo…” Pues resulta que sí, lo que pasa es que nunca le hacía el menor caso. En estas dos horas –una semanal– que empecé a contarle a mi nueva terapeuta, con toda la flojera del mundo de ponerla en contexto de quién soy y cuáles son mis traumas, me escuché diciendo muchas veces: “Y yo pensé…” o “Señales tuve desde el día uno…” o “Entonces me dije…”

Pues resulta que me hablo todo el tiempo, que hay una pequeña yo –segurito más inteligente y habilidosa– que me está diciendo lo que está sintiendo, pero como que no le creía, y mejor me ponía a ver qué pensaban los demás para tomar decisiones. Por eso uno luego mete la pata, que ni qué.

Y hablo en pasado porque, desde antes de ir a terapia y hacer este asunto consciente, he estado más atenta a mi propia voz interna. No les digo que ya soy toda oídos y respeto sus observaciones al 100 por ciento, pero ya la oigo, muchas veces la escucho, y otras tantas le hago caso. Bueno, pian pianito, no me presionen.

Ahora me dejaron de tarea tomar consciencia y hacer el siguiente ejercicio: en una situación relevante –ya sea por la carga emocional o por la decisión que representa– en la que mi voz interior tenga algo qué decir, escribir en una columna lo que dijo mi otro yo, en otra lo que sentí de escucharla y en la tercera, cuál fue la acción que tomé.

Se me hizo padrísimo el ejercicio, aunque confieso que no lo he hecho por escrito –se me complica esto de tener dónde escribir justo cuando aparece la situación relevante–, pero sí lo he tenido en mente en un par de estas. Y ya con hacerlo consciente es suficiente para darle presencia a esa vocecita y recordarme quién soy y qué quiero.

No, Miguelito, lo siento, falta mucho para que yo alcance la cordura; si en el camino aparece o no una pareja en mi vida, ya veremos qué pasa. Eso sí, si alguno huye después de leerme en este blog: good for me! Uno de mis principales objetivos desde que empecé a entablar diálogos con mí misma es que voy a ser yo, gústele a quién le guste…y viceversa.

 

Y ahí les va una canción que cantaba a todo pulmón en mi juventud

4 Comentarios
  1. Wow! Wow! Me da mucho gusto por ti todo lo que estás descubriendo, encontrando y disfrutando de ti; esa vocecita interna siempre está, a veces no le hacemos caso pero todo el tiempo nos grita quienes somos y el chiste es escuela hará y aceptarnos, asumirnos y disfrutar como somos en realidad sin detenernos a pensar en los juicios de los demás. Mientras nuestros verdaderos afectos estén sin pendiente y sin disfunciones por nuestra causa que el mundo gire. Y cierto, quién se aleje por lo que escribes realmente te Está haciendo un favor y quien llegue debido a lo transparente de tus letras seguro valdrá la pena. Besos y te quiero!

  2. Muuuy bien por ti! La experiencia más maravillosa del mundo mundial es aprender a escuchar tus voces internas!! Al rato vas a entender a los esquizofrénicos, jeje, en buena onda, es muy sano aprender todas las voces que nos hablan dentro para encontrar la cordura de la locura sana! jeje, y disfrutar de la bella oportunidad de vivir en confianza con todas tus partes internas, y eso es, nada más y nada menos que un proceso de conocerte más! Bienvenida al mundo de la innerpeople!! jejejeje!! Y bien dicho que si alguien se aleja al leerte, no lo querías cerca!! Seguro! Besos con cariño!!

  3. Tiene razón Miguelin aunque sí te ha servido esta perfecto, el ejercicio de la terapeuta es excélente pero sólo funciona escribiendo, cómprate un cuaderno especial. Las respuestas están el lectura .
    Te amo y para mi eres lo máximo

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