No puedo vivir sin…

RomyA

Por Romy Díaz

Solía ser ese tipo de personas que se creen autosuficientes y fuertes ante cualquier cosa. Para mí la vida era una aventura en la que no debía estar atada a nada ni a nadie. Mi libertad significaba ir de un lugar a otro cantando en los escenarios y escribiendo, así que, la neta, no anhelaba la famosa estabilidad que todo mundo busca.

Un buen día, llegó a mi vida Andrea, una princesa que cambió mi punto de vista para siempre. Tener una hija –y verla a los ojos– me demostró que jamás iba a poder vivir sin ella, que por primera vez iba a depender de tener a mi lado a alguien. Ahí entendí que incluso podría perderlo todo, pero jamás a mi niña.

Después de mil aventuras, llegó Isabella. ¡Ay, jamás pensé en no poder vivir sin… algo o alguien! pero ahí estaban esas dos niñas, capaces de revolucionar cada idea o cada sentimiento. Cuando no estoy con ellas, es como si faltara una parte de mí, como si mi corazón anduviera en otro lado. Y es que realmente mi corazón está donde quiera que estén ellas. Supongo que se necesita ser mamá para entender lo que digo. Sigo siendo aventurera y aventada, sigo pensando que la rutina no es para mí, sigo con mi sueño de andar cantando por todo el mundo. O sea, soy bien pin… necia, pero ahora sé que lo haré acompañada de esas dos personitas sin las que no puedo vivir.

Y pasando a la zona superficial, porque tenemos que admitir que todas la tenemos, no puedo vivir sin…mi celular. Sí, ya sé que está mal y que quita tiempo, que es un vicio horrible y que es ridículo que uno viva pendiente del mail, el face, el twitter… pero si por alguna razón lo pierdo me siento como si me faltara una pierna o algo por el estilo. Tampoco crean que soy de esas que se la pasan en el chisme en el whatsapp, bueno… a veces sí, pero siendo mamá de dos y con la cantidad de trabajo que tengo es la herramienta más padre que he tenido para ser eficiente y comunicarme rápido.

¡Tengo que confesar que ese pobre aparato me acompaña, a veces hasta el baño! Qué oso, pero es la verdad. Es mi oficina ambulante y mi asistente de relaciones públicas, mi cámara de fotos predilecta y aunque no necesito tener el último iPhone y no me traumo con eso, es definitivo: no puedo vivir sin mi cel, lo siento, jajaja.

En fin, espero no ser la única que pasa por este tipo de adicción y si alguna de ustedes sufre del mismo mal, podemos ir formando un club.

 

*Romy Díaz. Soy artista desde que tengo memoria. Mis mayores pasiones son cantar y escribir, por lo que no me imagino haciendo otra cosa de mi vida. Vivo de subir a un escenario o conmover al público a través de lo que escribo para la TV y me encanta. Suelo soñar en grande y cuando me dicen que NO, lo uso como una razón más para seguir. Soy fan de las cosas simples y divertidas, de los tenis, los postres y de mi familia. Para mí, cada día es una nueva oportunidad para ser feliz.

 

2 Comentarios
  1. Qué padre conocer cómo sienten las mamás jóvenes. Ya no es como antes en que la sociedad las obligaba a hacer sólo una cosa: o trabajar o cuidar a sus hijos. Romy es un ejemplo de que pueden lograr ambos sueños, que una mujer se puede realizar y criar a sus hijos. Bien por ese ejemplo!

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