Sonreír como abuelos

julieta3

Nunca había visto sonreír tanto a mis papás como lo hacen cuando están con sus nietos. Es increíble cómo con el mínimo esfuerzo les sacan una carcajada. Es una mezcla de emoción, satisfacción, ternura y asombro. También les inyectan una energía impresionante para cargarlos, hacerles caballito y corretearlos.

Dicen que los abuelos son sabios y en esta etapa de disfrutar a los nietos lo son más.

En el libro, De abuelitas, abuelitos y otros ángeles benditos, Catón dice. “Si hubiese sabido antes lo que es ser abuelo, habría tenido primero a mis nietos y luego a mis hijos”. Creo que todos seríamos mucho más relajados. Los abuelos ven las cosas con otra mentalidad, ya más tranquilos; obvio, no tienen la presión de educar a los niños, aunque tampoco les gustaría que fueran unos tiranos, pero los están disfrutando. Están viendo cosas que a los papás se nos van por preocuparnos si los hijos se sentaron bien, dieron las gracias o recogieron sus juguetes.

Me encantaría que mis hijos vieran en mí las sonrisas que ven en sus abuelos. Creo que a veces sí lo hacen, pero no lo suficiente. Lo he pensado muchas veces, sobre todo cuando una mamá con hijos adolescentes me dice que disfrute mucho a mis hijos chiquitos porque el tiempo pasa muy rápido y es una etapa increíble.

En este ajetreo de todos los días es muy difícil pararse a disfrutar. Gran parte del tiempo nos la pasamos en la corredera, en el regaño, en pedir 750 veces la misma cosa, porque no sé si sepan, pero los niños a los cuatro o cinco años se vuelven sordos.

Y así, cuando llega la hora de acostarlos, cuando todo lo que quieren es que les haga piojito y les cuente un cuento, me arrepiento un poco de no haberlos disfrutado más durante el día. Me pongo a pensar en todas las veces que les dije que no, que se apuraran, que no había tiempo, que obedecieran.

Espero poder encontrar un balance entre tratar de educarlos y disfrutarlos muchísimo antes de que crezcan. Espero poder encontrar cuáles son las batallas importantes y las que realmente me puedo evitar para no desgastarlos.

Espero poder aprender más de las sonrisas de los abuelos y que ellos nunca las pierdan.

Foto Ju

Grace Navarro
Grace Navarro

En algún lugar escuché que la fotografía detiene el tiempo. Yo nunca he querido detener el tiempo. Pero siempre he querido recordarlo todo. Soy fotógrafa porque la fotografía llegó a mí y no yo a ella. No tengo buena memoria pero tengo muchas fotografías. Nací en Mexicali, donde el sol te quema la piel y la gente te abraza con su calor humano. Un impulso me trajo al DF y muchos otros me han mantenido en esta ciudad. Si me preguntan dónde he trabajado diré que en periódicos, revistas y editoriales, que me han pagado por tomar fotos, que he viajado y conocido lugares increíbles, y que he conocido a gente excepcional. La verdad es que la fotografía cambió mi vida y eso es lo que soy, simplemente una fotógrafa.

14 Comentarios
  1. Me encantó, Ju.
    Totalmente de acuerdo con la sordera que los niños adquieren a los cuatro años, jajaja.
    Necesito un curso zen para ver a María con ojos de abuela y dejar de preocuparme/enojarme tanto por todos esos asuntos de la educación.
    Te quiero.

  2. Que bonito lo que escribes, lo mismo pasa con mis papàs y Majo, y me fascina verlos sonreir, y gozarla tanto.
    Es cuando digo, vale la pena en serio ser hija y madre, y que algùn día yo pueda disfrutar de mis nietos.
    Y si, disfrutalos mucho a tus peques, porque ahora que veo que María José, esta creciendo muy ràpido, y no tienes idea de lo feliz que estoy y cuanto la disfruto.

  3. No soporto a Caton. Pero esta vez estoy de acuerdo con el, ser abuela es una de las mejores cosas que me han pasado en la vida, todo lo que aprendí y después enseñe en DH lo he aplicado con ellos y me siento tan orgullosa de mi relación con todos y cada uno de los seis, siento que somos una fuerza. La “abueles” trae implícita una gran responsabilidad, pero es lo máximo.

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