Es la sonrisa

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Empezaré por decir que amo sonreír, me gusta mi sonrisa y también me encanta reír a carcajadas, aunque eso no sucede muy seguido. Puedo llegar a ser bastante simple, aunque a veces me hace falta destornillarme más de la risa. Soy de esas ilusas que cree firmemente que una sonrisa puede mejorar la vida.

Este texto iba a ser sobre lo mala que es la comedia en México, prometo hablar de ello en otra ocasión. No se preocupen, es tan mala y repetida que no importa cuándo retome el tema, los programas cómicos no habrán mejorado.

Hoy me vi en el espejo, como cualquier otro día. Ahí estaba hasta que recordé que esta semana (ayer, para ustedes) es el cumpleaños de María, cumple cinco. Y así, de pronto apareció una de esas enormes sonrisas que me salen en los momentos en los que la felicidad no me cabe en la cara, ni en el cuerpo.

No, no es la número 3 con la que casi siempre salgo en las fotos, me la sé perfecto, le queda bien a mi cara, y fuera de los cachetes que a veces me superan, lo demás me gusta. No, es una sonrisa es diferente, es LA sonrisa. No es tan estética, lo acepto, se me asoman las encías de los dientes de arriba y se evidencian las arrugas de la edad.

Es sólo el reflejo de lo que siento, entonces la estética desaparece y lo único que veo en el espejo es mi felicidad. Porque ahí junto a las patas de gallo, aparece un par de ojos que chispean de emoción. Y todo se une a una especie de dolor en el pecho, la felicidad duele, sin embargo, qué bien se siente.

Sí esta semana cumplo cinco años de traer esta sonrisa puesta la mayor parte del tiempo. No, no como una boba. También me enojo, mucho; me pongo triste, no tanto. Pero soy feliz; unos días más que otros… y otros, menos. Cuando me cacho sonriendo con esta intensidad, pienso: “Bien, Mariela, de esto se trata la vida; de que existan momentos así, de que la felicidad se desborde y las lágrimas se salgan sin permiso del puritito gusto de sentirte así”.

Como ya les conté, casi siempre supe que quería ser mamá. Hace como 20 años afirmé que sería madre de María, desde entonces tenía claro el nombre de mi hija, cuando la tuviera. Aunque creo que nunca imaginé que fuera María, la mía, la que me tocó. Tampoco tenía planeado, aunque pasó por mi cabeza alguna vez, ser madre soltera. La vida siempre me sorprende, y la mejor sorpresa, con todos los condimentos que trae en sus manitas, cumple cinco años el martes. ¿Cómo no he de sonreír así?

Les debe de sonar cursi, pero ¿no me digan que nunca han sentido que la sonrisa común y corriente, la de diario, de pronto se potencia a lo que les trato de explicar? O a lo mejor a cada uno la felicidad le brota por diferentes partes del cuerpo. A mí se me sale por la boca.

Retiro lo dicho, una vez que la sonrisa aparece, se queda ahí o se repite a la menor provocación. Sí, de pronto parezco boba. Pero ¿qué creen? Me vale madres, son estos instantes los que hacen que todo valga la pena. Todo.

Y ya, me despido para quedarme otro rato con mi sonrisa inolvidable; con mis dientes de fuera, mis arrugas alrededor de los ojos, mis cachetes y mi papada. Porque todo esto, junto con las lágrimas que ya me estorban para seguir escribiendo, sólo me recuerdan lo que se siente ser feliz.

Hoy celebro mi felicidad como madre, pero no, no fue hasta que nació María que conocí esta sonrisa. Debo confesar que mi primer recuerdo de similar muestra de felicidad facial la sentí tras hacer el amor con el primer hombre del que me enamoré. Inmediatamente después, la sonrisa apareció entre las sábanas y permaneció… luego se salieron las lágrimas también.

Quiero decir que la felicidad que me brota por la boca no la siento sólo desde que soy mamá ni desde que esta increíble personita que creció dentro de mí y que ahora me enseña a crecer con ella, no. La sonrisa se sale simplemente cuando soy feliz. Es sólo que desde hace cinco años el principal motivo de felicidad vive conmigo.

Grace Navarro
Grace Navarro

En algún lugar escuché que la fotografía detiene el tiempo. Yo nunca he querido detener el tiempo. Pero siempre he querido recordarlo todo. Soy fotógrafa porque la fotografía llegó a mí y no yo a ella. No tengo buena memoria pero tengo muchas fotografías. Nací en Mexicali, donde el sol te quema la piel y la gente te abraza con su calor humano. Un impulso me trajo al DF y muchos otros me han mantenido en esta ciudad. Si me preguntan dónde he trabajado diré que en periódicos, revistas y editoriales, que me han pagado por tomar fotos, que he viajado y conocido lugares increíbles, y que he conocido a gente excepcional. La verdad es que la fotografía cambió mi vida y eso es lo que soy, simplemente una fotógrafa.

12 Comentarios
  1. Que hermosooooooo!!! Mariela, me has hecho llorar con este texto. Yo también sonrío como boba observando a mis tres hijos, “ya mamá, no me veas así”, “¿así cómo?”, “pues con esa sonrisa”, “es que me sonríen los ojos”. Y así… Soy también feliz por muchos motivos, pero tres de ellos me dicen mamá.

    Un abrazo fuerte Mariela, me hiciste la tarde. =)
    Diana.

    1. ¡Uff! Qué linda foto: sedesborda de amor y felicidad. Valga la redundancia: ¡¡¡Felicidades!!! Y muchas gracias por tu lectura y por compartir tu alegría aquí con nosotras.

    2. ¡Uff! Qué linda foto: se desborda de amor y felicidad. Valga la redundancia: ¡¡¡Felicidades!!! Y muchas gracias por tu lectura y por compartir tu alegría aquí con nosotras.

  2. ¡Uff! Qué linda foto: sedesborda de amor y felicidad. Valga la redundancia: ¡¡¡Felicidades!!! Y muchas gracias por tu lectura y por compartir tu alegría aquí con nosotras.

  3. Esto me hace tan feliz, que sólo puedo sonreír, desde luego con muchos más efectos faciales negativos , María y tu y sobretodo tu con María me dan esa felicidad que se desborda por mi rostro, yo valore a mis maravillosos padres cuando fui mamá, todo ese amor, pensé, si ellos me amaron como yo amo a este bebe, no les pago con nada. he conocido el amor y bien, pero el último regalo de vida, no lo cambio por nada :mis seis adorados nietos

  4. Esto me hace tan feliz, que sólo puedo sonreír, desde luego con muchos más efectos faciales negativos , María y tu y sobretodo tu con María me dan esa felicidad que se desborda por mi rostro, yo valore a mis maravillosos padres cuando fui mamá, todo ese amor, pensé, si ellos me amaron como yo amo a este bebe, no les pago con nada. he conocido el amor y bien, pero el último regalo de vida, no lo cambio por nada :mis seis adorados nietos

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