Mientras…

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Por: Hilda García*

mientras adv.
1 Indica que dos o más acciones ocurren al mismo tiempo.

Hay palabras que nos llegan por su valor sentimental. Amor, corazón, hijo, madre, padre. Hay palabras que nos remiten quizá a paz. Agua, cielo, paisaje, bosque. Incluso muchas nos remitirían a lo femenino. Esas palabras podrían ser hembra, senos, maternidad, pero nunca podríamos haber pensado que el mejor adverbio que se manifiesta en la vida de una mujer es la palabra mientras.

Dirán que con esta frase l@s bajé del Nirvana, de la reflexión, pero en realidad lo que me hizo pensar la palabra mientras es en la vida multitasking (suena muy cool decirlo así) de mi madre, mi hermana, mis amigas. Incluso mi vida misma.

Y no es nada más que al mismo tiempo que estamos en una comida tengamos el celular al lado o que estando en la oficina tengamos cuatro ventanas abiertas para chatear con otras amigas. De lo que hablo es de las imágenes que tengo de varias mujeres que mientras trabajan, van al supermercado o manejan, están atentas de la escuela de sus hijos, del médico, de su pareja o sus padres. A la vez, están al pendiente de sus amigas que más allá de poder salir a divertirse, muchas veces necesitan de un consejo o de su solidaridad para enfrentar una adversidad, una enfermedad.

Tengo la imagen de mi vecina. Es una mujer de unos 38 años. Sale de su departamento con su hijo para dejarlo en la escuela. Mientras avanzan por el pasillo rumbo al elevador, lleva la basura para tirarla en el depósito, carga los sobres para el correo, le da la mano a su hijo, y del otro lado carga con dos bolsas, una con el monedero, el paraguas, los lentes, el celular y la otra un bulto con su ropa para hacer ejercicio. Y mientras vamos en el elevador se toma el tiempo para dar los buenos días, sonríe y ve a su hijo acomodándole la mochila y el cabello. Salen corriendo del elevador y le suena el teléfono.

Mi vecina es madre, padre, chofer, trabaja, hace ejercicio y varias cosas a la vez. Su imagen, para ser descrita, requiere un conector, una palabra a la que no le damos ningún valor: el mientras se hace evidente diariamente sin que nos demos cuenta.

Y esa escena no es del mundo moderno, ni gracias a la tecnología.

Con aún menos recursos que mi vecina, recuerdo a mi madre, hace ya casi 40 años corriendo detrás de mi hermana y de mí para que mientras ella se alistaba para el trabajo, revisaba que nosotros dejáramos camas tendidas y juguetes en su lugar, nos perseguía para que saliéramos bañadas y con uniformes impecables rumbo a la escuela.

Asimismo, mientras escuchábamos las noticias o el célebre programa de “Batas, pijamas y pantuflas” en un vochito rumbo a la escuela, cantábamos y hacía otras dos paradas para pasar por otras dos niñas que iban en el mismo colegio en la colonia Roma.

Y ya ni decir que de ahí se iba a un trabajo, después pasaba por nosotras, dejaba a las otras dos niñas y mientras se iba a su segundo empleo, estaba al pendiente nuestro a través del teléfono con un cierto nerviosismo de que “algo pudiera pasarnos”. Todo salió bien y ahora mi hermana también replica el modelo con sus hijas.

Si algún hombre lee esto me diría que ellos hacen lo mismo, pero pareciera que se concentran más en hacer una función tras otra. Difícilmente de manera simultánea, no lo digo por una cuestión feminista, un estudio del 2010 confirma la parte científica de estas imágenes cotidianas:

Investigadores de la Universidad de Hertfordshire, en el Reino Unido, descubrieron que las mujeres se desempeñan mejor que los hombres a la hora de realizar diferentes cosas al mismo tiempo. De acuerdo con la investigación publicada en la prensa británica, se les pidió a 50 hombres y 50 mujeres que realizaran tres tareas simultáneamente: solucionar problemas matemáticos simples, encontrar un restaurante en un mapa y elaborar una estrategia para encontrar una llave en un terreno imaginario. Mientras lo hacían, recibían una llamada telefónica que podían contestar o no, en la que se les hacía una prueba de conocimientos generales.

En mi caso podría decir que reprobaba con el tema del mapa, pero los resultados del estudio indicaron que “mientras las mujeres pudieron realizar bien las cuatro actividades al mismo tiempo, a los hombres no les fue tan bien a la hora de planear cómo buscar la llave”.

El investigador que lideró el estudio, Keith Laws, concluyó: “Esto muestra que las mujeres son mejores a la hora de parar y reflexionar por un momento mientras hacen malabarismos con otras cosas”.

Ahora bien, que seamos la “generación mientras” porque tenemos la capacidad de realizar varias tareas a la vez, no quiere decir que podemos dejarnos vencer por un exceso de tareas. No podemos permitir que nuestras habilidades generen ansiedad o estrés.

Marcar prioridades, saber decir que no cuando se hace necesario, negociar de manera inteligente y mantener un equilibrio entre lo personal, tu salud, lo laboral, lo familiar y tu vida en pareja son cuestiones importantes.

Puedes cenar mientras ves la televisión, puedes ir al banco mientras hablas por teléfono, puedes llevar a tus hijos a la escuela mientras te preocupa tu próxima junta con tu jefe, puedes hacer ejercicio mientras planeas tus próximas vacaciones con tu pareja, puedes hacer muchas cosas y ser una digna representante del sexo femenino, mientras no te olvides de ti, de tu salud, de tu vida para ser plena.

Y mientras lees esto, seguro que estás escuchando música, revisando la tarea de tu hijo, escondiendo una ventana con el correo del trabajo o, de plano, chateando con alguna amiga en la computadora. ☺

* Hilda García es una periodista multimedia y multitask. Es amante de la lectura, adora andar en bici y hacer Pilates. Le encanta el mar, es rockera de corazón y Puma radicada en Brooklyn, por elección. Fue diagnosticada con cáncer de seno en agosto de 2012 y desde entonces ha decidido que ganará la batalla.

Grace Navarro
Grace Navarro

En algún lugar escuché que la fotografía detiene el tiempo. Yo nunca he querido detener el tiempo. Pero siempre he querido recordarlo todo. Soy fotógrafa porque la fotografía llegó a mí y no yo a ella. No tengo buena memoria pero tengo muchas fotografías. Nací en Mexicali, donde el sol te quema la piel y la gente te abraza con su calor humano. Un impulso me trajo al DF y muchos otros me han mantenido en esta ciudad. Si me preguntan dónde he trabajado diré que en periódicos, revistas y editoriales, que me han pagado por tomar fotos, que he viajado y conocido lugares increíbles, y que he conocido a gente excepcional. La verdad es que la fotografía cambió mi vida y eso es lo que soy, simplemente una fotógrafa.

10 Comentarios
  1. Me identifiqué muchísimo con tu vecina…hasta siento que la quiero, jaja. Me encantó ltu forma de abordar el tema.
    Gracias por acompañarnos en esta aventura entaconada y aceptar ser una más de nosotras.

  2. Nada mejor para describirnos a las mujeres, somos las amas del mientras.

    Seguro con esa actitud, ¡ganarás la batalla al cáncer!

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